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LAS MINAS
La fundación cristiana San Lucas logró cambiar las escenas atribuladas, reflejadas en el rostro y en las expresiones angustiantes de 509 familias campesinas de ocho comunidades de Rosita, que resultaron damnificadas por el huracán “Félix”, en semblantes más radiantes de fe y esperanzas en restaurar sus formas de vida comunitaria y sus aspiraciones de un mejor porvenir.

Acompañaron a las familias afectadas a organizarse mejor para promover el bien comunitario, asistieron con alimentos, ayudaron en la reconstrucción de 71 viviendas y lograron rehabilitar la agricultura con la entrega de un poco más de 34 mil libras de semillas de maíz y frijoles, según Ernesto Aguirre Vargas, coordinador local de la fundación.

Niñez protegida
La ayuda humanitaria de la fundación San Lucas llegó a las comunidades mestizas de Wasminona, San Antonio de Susún, Unawasito Central, Kamawas, Buena Esperanza uno, dos y tres, ubicadas a unos 30 y hasta 50 kilómetros al norte de Rosita, en la Región Autónoma del Atlántico Norte.

Después de seis meses, en estas comunidades se encuentran 239 niñas y niños protegidos con techos de zinc, y tienen asegurada su alimentación básica, porque con las semillas entregadas sus padres produjeron 11 mil 640 quintales de maíz y un mil 875 quintales de frijoles.

Asimismo, la fundación en la zona ayudó a techar tres escuelas y cuatro iglesias comunitarias.

Logró vacunar a 684 personas contra la polio y el tétanos, y fue posible realizar más de 2 mil consultas médicas al llevar al lugar a tres brigadas médicas en tres oportunidades.

A la vez, promovieron jornadas de salud para el control de epidemias. Capacitaron a promotores de la salud para prevenir enfermedades como la malaria, dengue, diarrea, infecciones, leptospirosis, que son las más comunes en la zona.

De la misma manera, establecieron 15 puestos de clorificación de agua, les obsequiaron filtrones para purificar el líquido destinado al consumo humano, y les entregaron botiquines con medicamentos para que en sus comunidades se tenga acceso a ellos.

También ayudaron a cercar y reforestar 16 fuentes de agua, de las que se abastece la población de estas comunidades.

Como volver a vivir
Sus 3 mil 400 personas, que son parte de 509 familias, que fueron asistidas por estos proyectos humanitarios, aseguran “volver a vivir y soñar con una vida mejor”.

Esther Manzanares, de 55 años, una lideresa de la comunidad Okonwas, dijo que ahora en sus comunidades tienen un “cambio de vida que nunca soñó”.

Confesó que tienen la oportunidad de rehacer sus vidas junto a sus hijos e hijas, después que pensó que morirían tras el paso del huracán “Félix” por la zona, pues habían quedado a la intemperie, sin casa, sin comida, sin cultivos, incomunicados y atrapados por un bosque arrasado.

“Es que no teníamos esperanzas de vida”, subrayó en su testimonio durante la clausura del proyecto denominado Rehabilitación post huracán “Félix” en Comunidades Rurales de Rosita, a la que asistieron Reina Sánchez López, Presidenta de la Junta Directiva de la fundación San Lucas en Nicaragua, y Francisco Moraga, su director ejecutivo.

Fortaleza
Ambos representantes de la fundación constataron in situ las penurias que pasaban estas familias afectadas días después de la tragedia, y confían en que con la ayuda facilitada, en el nombre de Dios, puedan desarrollarse unidas y solidarias para que no les falte alimentos y sabiduría.

Francisco Moraga aseguró que la ayuda entregada a las 509 familias de estas ocho comunidades de Rosita está valorada en 115 mil dólares.

75 mil fueron aportados por la Agencia Católica Irlandesa para el Desarrollo, y 40 mil dólares facilitados por la sociedad Luke Internacional.

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