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JINOTEPE
Como un crimen imperdonable en contra de la naturaleza calificó Berenice Maranhao, propietaria de la reserva ecológica “La Máquina”, la depredación contra dos de los siete árboles padres, es decir, con cientos de años de existencia, que fueron tumbados recientemente en las riberas del río La Trinidad, con fines comerciales, madera que aún permanece resguardada en la escuela de la comunidad después que los depredadores escaparon de ser linchados por los pobladores, quienes impidieron que salieran los camiones, dizque con autorización de la delegación de la delegación municipal del Instituto Nacional Forestal, Inafor.

La comunidad, dijo Maranhao, se sintió herida y evitó que los madereros, que llegan a cargar camiones con madera a la zona y que proceden del departamento de Masaya, salieran con la madera de los dos “guanacastones”, árboles en extinción en la zona, de los que ahora únicamente quedan cinco, porque el registro que se tenía era de siete, todos con varios cientos de años de supervivencia.

¿CPC no son del gobierno?
Según Maranhao, el gobierno debe tomar en serio el grave daño al medio ambiente en esta zona de Carazo y decretar una veda total, porque de lo contrario la autorización del supuesto aprovechamiento acelerará el proceso de devastación total, que es el que ahora se promueve desde las instituciones que se supone deben proteger los pocos recursos naturales que aún quedan en la zona, dijo en alusión al Inafor.

Esta veda, señaló la entrevistada, debe ser acompañada de un proceso permanente de reforestación para impedir que todo la zona finalmente quede desértica.

Árboles primero los quemaron de raíz
La misma Maranhao dijo que en el caso de los dos guanacastes milenarios que fueron tumbados, antes fueron quemados de raíz, y esa es la evidencia de que se cometió un crimen, porque se mató a los árboles primeramente, y luego con esa justificación se autorizó que fueran tumbados. “Pero eso no se puede permitir, es hora de frenar la tala de árboles jóvenes o viejos”, dijo en tono enérgico la ambientalista.

Los botaron “por viejos”

Por su parte, Lorena Reyes, delegada del Inafor en Diriamba, confirmó que los árboles estaban en propiedad del señor Humberto Solórzano y que eran “viejos”, y una vez que se hizo la solicitud, se procedió a la inspección y se determinó que los requisitos para tumbarlos estaban completos, y por eso se procedió.

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