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Más de un millón de dólares ejecutará en el proyecto habitacional denominado Talismán la fundación Nicafrance y la empresa cafetalera Nicafrance, para mejorar las condiciones socioeconómicas de los trabajadores de la hacienda La cumplida.

Clemente Poncon, propietario de la hacienda cafetalera La cumplida, que tiene dos mil cuatrocientas manzanas de tierra, aseguró que desde hace 16 años que adquirió la propiedad junto al ingeniero Oswaldo Lacayo, tenían la idea de mejorar las condiciones sociales de los trabajadores, comenzando con una vivienda digna, pero no tenían los fondos para iniciar, por lo que decidieron formar una fundación, la que ha gestionado ante organismos para que los sueños de estos trabajadores se realicen.

En el año 2007 lograron comprar el terreno para la construcción de cien viviendas, y ahora inauguran el proyecto habitacional Talismán, con la entrega de las primeras cinco viviendas a igual número de familias trabajadoras, por lo que a final de año esperan entregar 50 viviendas, y en 2009 las 50 restantes, aseguró Poncon.

Inversiones finqueras
Para conseguir los fondos y ejecutar proyectos sociales por medio de la fundación Nicafrance, se ha realizado una serie inversiones en la finca La cumplida, para mejorar la producción cafetalera, para que sea amigable con el medio ambiente y evitar la contaminación, además de reforestar las áreas despaladas, lo que les permitirá lograr la certificación de la propiedad y obtener mejores precios por la venta del café en la Bolsa de Valores de Nueva York.

“Ese excedente, ese sobreprecio que nos paga la empresa Sueca Arvid Nordquits por nuestro café certificado, es el que va a las manos de la fundación Nicafrance para realizar obras sociales que mejoren las condiciones de vida de los trabajadores, porque ver una sonrisa en el trabajador nos llenas de alegría, trabajen o no para mí”, aseguró Clemente Poncon.

Las viviendas tienen un costo aproximado de diez mil dólares, y el trabajador lo único que pone como contraparte es la mano de obra, el resto corre por la fundación, que busca también el apoyo con otros organismos financieros para echar andar el proyecto habitacional que es acogido con gran alegría por los beneficiarios.

Uno de los requisitos que deben cumplir los beneficiarios --la mayoría mujeres-- es que no pueden vender la casa en los primeros 15 años, y si lo desean hacer, primero se la tienen que ofrecer a la fundación; además, ninguno está obligado a trabajar en la hacienda La cumplida; la vivienda siempre será del campesino, y nadie se la podrá quitar, a menos que después de 15 años decida venderla.

Tanto Lacayo como Poncon, finalizaron señalando que la empresa Sueca Arvid Nordquits, bajo la dirección de Philppe Barreca, adquirió un contrato por tres años para comprarles los 20 mil quintales de café oro que salen de la hacienda La cumplida, a precios superiores que los ofrecidos en la Bolsa de Nueva York, lo que les permitirá realizar más obras sociales en beneficio de los trabajadores.

Auxiliadora Flores González, una de las cinco familias beneficiarias, agradeció a la familia Lacayo-Poncon por el proyecto habitacional a favor de los trabajadores, y a la fundación Nicafrance, que es administrada por las señoras Cristina Cuadra y Clara Poncon.

Por su parte, el representante de la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC), Carlos Blandón, señaló que los dueños de la hacienda La cumplida son un ejemplo que los demás propietarios de haciendas cafetaleras debieran seguir para mejorar las condiciones sociales de los trabajadores que en muchas ocasiones es infrahumana, finalizó.

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