Máximo Rugama
  •   Estelí  |
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Los lugares de acopio de chatarra se han convertido en esta ciudad, además de un dolor de cabeza, en focos de contaminación que amenazan la salud de la población.

Debido a las recientes lluvias, el agua se acumuló en los “chereques” viejos, convirtiéndolos en lugares favoritos de refugio de insectos (vectores), así como de roedores, ratones y toda suerte de animales provocan enfermedades.

En esta ciudad los acopios de chatarra abundan y los camiones cargados con ese material pesado también dañan las calles.

El ingeniero Hugo Ordóñez, promotor de la Secretaría del Ambiente de la Alcaldía de Estelí, señaló que por demanda de los pobladores afectados han notificado a los dueños de esos negocios para que ubiquen los mismos en sitios alejados de la ciudad, pero han hecho caso omiso.

Uno de los que más violenta las normas es el dueño de un acopio de chatarra ubicado en la salida norte de la ciudad. Detalló que el dueño del mismo es Roberto Ortuño.

Ante las demandas de las familias, la Secretaría Ambiental procedió a abrir un proceso administrativo y luego de notificarlo le dieron 15 días para que levantara campo, es decir, para que ubicara el negocio en otro lugar.

Orientaron que debía solicitar autorización a los funcionarios del Ministerio de Recursos Naturales y el Ambiente para su nueva ubicación, pero Ortuño no cumple con la resolución emitida por la alcaldía a través de la dirección especializada.

El plazo ya se cumplió y el aludido sigue en el mismo sitio, por lo que la alcaldía procedió a pasar el proceso a la unidad del ambiente del Ministerio Público, para que se active una comisión que supervise y dé seguimiento al señalado.