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Bluefields
Los altos costos de producción y la sobreexplotación de especies que gozan de gran demanda en el mercado internacional, como el camarón y la langosta, han provocado un declive de la pesca industrial, por lo que diversos estudios indican que una alternativa viable sería la promoción de la pesca artesanal.

Actualmente se calcula que en Nicaragua existen 13 mil 500 pescadores artesanales distribuidos en 112 comunidades. El 52 por ciento de ellos se localiza en la Costa Caribe de nuestro país.

Con el auspicio de la FAO (Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación), el gobierno de la República, a través del Instituto Nicaragüense de Pesca (Inpesca), prepara la Estrategia para el Desarrollo Sostenible de la Pesca Artesanal, la Seguridad Alimentaria y la Reducción de la Pobreza en las familias vinculadas a este rubro económico.

Ayer martes fue presentado en Bluefields un preámbulo de esta estrategia a representantes del sector pesquero de la Región Autónoma Atlántico Sur, donde el consultor de la FAO, Alejandro Cotto, reconoció que los aportes de la pesca artesanal a las exportaciones y a la generación de divisas son altamente significativos.

“En el caso de la pesca de escamas, el 80 por ciento proviene de este subsector, así como el 50 por ciento de la langosta espinosa”, indicó el especialista.

Ironía
A pesar del aporte a la economía nacional, un estudio realizado por Inpesca reveló que los pescadores artesanales presentan los más bajos índices de desarrollo humano, las mayores tasas de pobreza relativa, una alta vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria y severos problemas de desnutrición.

Pero esta situación es más acentuada en las comunidades de la Costa del Caribe, que presentan un mayor aislamiento por la falta de infraestructura que facilite la comunicación y la falta de cobertura de programas institucionales.

La disponibilidad y el acceso a los alimentos son bajos, ya que venden la mayor parte del producto que pescan, no tienen condiciones para almacenar y conservar el pescado en buenas condiciones por mucho tiempo, la presencia de otros alimentos básicos es limitada por condiciones de acceso físico y de escasa capacidad adquisitiva. Esta situación es particularmente crítica nuevamente en las comunidades de la Costa Caribe, revela el estudio.

Demandas
El presidente de la Asociación de Pescadores Artesanales de Corn Island, Eugenio Dixon, aseguró que “siempre vienen a decirnos cosas bonitas, pero necesitamos acciones concretas del gobierno, como es el financiamiento a nuestro gremio y la revisión de los altos costos del combustible”.

Mientras que el dirigente del Sindicato de Buzos de Bluefields, Carlos Viales, solicita que el Estado proporcione embarcaciones y equipos para convertir la captura de langostas por buceo en pesca de escamas con redes y anzuelos.

Alternativas
Alejandro Cotto señala que se deben buscar embarcaciones más grandes y que ahorren combustible, para que los pescadores artesanales puedan realizar sus faenas en alta mar por más de un día.

“También pueden utilizar embarcaciones de vela y remos para evitar el uso de gasolina en los botes de fibra de vidrio con motores fuera de borda”, sugiere Cotto.

Otra propuesta es alternar la actividad pesquera con la turística, como lo hacen en Rivas. “Muchos estadounidenses y europeos pagarían por ver cómo se maneja un ‘duri tara’ (velero miskito) y contemplar las faenas de pesca”, concluyó Cotto.