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DIRIAMBA
Organizaciones ambientalistas y pobladores que habitan en las riberas del río La Trinidad, en Diriamba, urgieron al gobierno una veda forestal en esta zona de Carazo que impida la tala de árboles centenarios, que últimamente ha sido indiscriminada, e iniciar a lo inmediato planes de reforestación para evitar que el río se seque y toda la zona se convierta en un inmenso desierto.

Margina Martínez, una de las que lidera el movimiento contra el despale, dijo que lamentablemente la tala de árboles, en especial guanacastes de cien y más años, se da con la venia de las autoridades del Instituto Nacional Forestal, Inafor, que se supone debe ser la instancia que debe proteger los pocos recursos naturales que van quedando en la zona, y recordó que en días recientes dos de los siete árboles padres de guanacaste que quedaban en la zona fueron tumbados bajo el pretexto que eran demasiados viejos y estaban aptos para el aprovechamiento.

La señora Martínez es de la opinión de que ni árboles viejos ni jóvenes deben ser talados, y que es momento de que el gobierno actúe para evitar que el caudal del río se seque y afecte todo el ecosistema, incluso el futuro de la vida humana en esta zona de Carazo, tomando en consideración que todas estas semanas han salido de ese lugar camiones repletos de madera preciosa que sirve de materia prima a los fabricantes de muebles de Masaya y Managua.

Casualmente ayer una carreta fue retenida por los mismos pobladores que se han organizado para defender los bosques; en esa carretera eran transportadas dos enormes tucas de guanacaste por parte del joven Rogelio Mendieta, quien dijo que la madera era trasladada a un aserradero de La Trinidad, donde luego la retiran para fabricar muebles.

Funcionarios del Inafor en Diriamba, por su parte, restaron importancia al llamado que hacen los ambientalistas y pobladores de La Trinidad, aduciendo que los árboles que han sido cortados son demasiados viejos y son óptimos para ser aprovechados.

Las acciones de la población, según la señora Margina Gutiérrez, continuarán porque si el gobierno no está interesado en proteger los bosques y parar el arboricidio que llevan a cabo los negociantes de madera, entonces la población organizada responderá evitando que siga el despale, o sea, que no se consuman más, incluso, aunque los finqueros inescrupulosos presenten los permisos de aprovechamiento del Inafor, que al parecer actúa en complicidad con los depredadores, finalizó la líder comunitaria.