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LAS MINAS

El millonario proyecto de agua potable en la ciudad de Rosita se encuentra desmantelado y sus instalaciones cubiertas de estiércol, confirmándose de esa manera su total abandono por parte de autoridades locales.

Una serie de piezas importantes fijadas en la planta de tratamiento o purificadora de agua, fueron sustraídas por personas hasta ahora desconocidas. Se robaron el motor para la retrolimpieza, todos los medidores maestros y de presión, cables y circuitos del sistema eléctrico en el panel dosificador de químicos y en el panel central.

Además de un radio base de comunicación y su batería de doce voltios, así como tubos metálicos. Se robaron también unas veinte persianas de una caseta y hasta con la placa conmemorativa cargaron los malhechores.

El robo está valorado en unos 150 mil córdobas, estima el delegado de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal en esta ciudad, Miguel Martínez Miranda. Sin embargo, supervisores de construcción en este tipo de obras, aseguran que lo desmantelado supera los 300 mil córdobas.


Nadie “se mosqueó”

Al parecer, el hecho delictivo fue cometido en los primeros meses del año y se acentuó en los últimos días, ante la impavidez de quienes están a cargo del proyecto de agua potable.

Lo anterior se explica porque en común acuerdo, Enacal, recibió de la alcaldía de Rosita, la responsabilidad de operar y administrar el servicio de agua potable a partir del 15 de marzo de 2008 y por un año, consta una certificación del Concejo.

Compromiso que es reafirmado por Miguel Martínez, de Enacal, quien aclara, que para entonces, bajo la responsabilidad de la alcaldía fue que se robaron las piezas que le hacen falta a la planta de tratamiento o purificación de agua, porque dice que con ese faltante de materiales recibió la administración.

Por su parte, el edil José Iglesias Ramírez, reconoció que el robo en la planta de tratamiento ocurre cuando ésta estaba en manos de la alcaldía, pero “eran pocas las piezas, ahora me doy cuenta que faltan más, eso quiere decir que después que le entregamos el proyecto a Enacal siguieron robando”, dijo.

Iglesias critica la actitud pasiva e infuncional del delegado de Enacal en Rosita. Martínez se defiende diciendo que ha cumplido con su labor, y agrega que si el gobierno local le hubiese entregado a Enacal el construido proyecto de agua potable completo y con tiempo, todavía estuvieran brindando el demandado servicio de agua en la ciudad.


No hay denuncia
Aparte de ello, aquí lo extraño de este hecho vandálico es que sobre el mismo, hasta ahora nadie ha puesto formal denuncia ante la Policía de Rosita.

El jefe de esa autoridad, teniente Alex Chacón, confirmó a EL NUE VO DIARIO, que en el registro policial no aparece ninguna denuncia sobre este desafortunado caso.

En todo caso, le resultaría interesante a la Policía conocer que desde antes del robo, la Alcaldía le paga a una persona para que vigile los activos del proyecto de agua, y también había contratado a otras dos personas más, para laborar como técnicos, pero estos abandonaron su puesto a falta de pago.

Este proyecto de agua para Rosita, que costó unos doce millones de córdobas, y cuyo monto fue financiado por el Fondo de Inversión Social de Emergencia, FISE, fue inaugurado el 25 de mayo de 2005, por el entonces presidente Enrique Bolaños.


Falta voluntad
No hay duda para la población de que hay negligencia por parte de las autoridades locales. Aunque el alcalde Iglesias argumenta que fue por su alto costo de operación (más de 70 mil córdobas y su recuperación, menos de 20 mil) y falta de coordinación con Enacal por administrar esta empresa estatal la red de distribución.

En los municipios vecinos, Bonanza y Siuna, un proyecto similar funciona muy bien, lo que demuestra que hubo negligencia.