Jorge Eduardo Arellano
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EL RAMA

Lo acusan de trato grosero con subordinados, jefes de áreas no lo soportan y piden que lo cambien o renuncian a sus cargos. En San Carlos no lo soportaban y celebraron su retirada de esa delegación.

Todo marchaba en perfecta armonía entre la jefatura de la delegación policial y los mandos de diferentes áreas, pero cuando llegó el comisionado Erick Salazar Vargas a ocupar el cargo de segundo jefe al mando de la delegación policial de El Rama, todo cambió. Esa es la valoración que expresan jefes y subjefes de áreas, conductores, oficiales y policías de línea, quienes han sido víctimas del trato cruel por parte del segundo jefe.

Tres jefes de áreas, varios policías de líneas y conductores quienes pidieron se omitiera sus nombres para evitar represalias, informaron a EL NUEVO DIARIO, del trato cruel que reciben de parte del comisionado Erick Salazar Vargas, quien sustituyó a la comisionada Auxiliadora Ferrufino, quien por órdenes de la directora deneral, Aminta Granera, pasó a dirigir la delegación policial de Tipitapa.

Según los quejosos, este señor viola sus derechos con su trato cruel, los humilla hasta en las reuniones de trabajo y los ofende. Por tal motivo, no podemos trabajar de esa manera. Nuestra queja no es contra el comisionado Mayor Tomás Enrique Bárcenas Zapata, jefe de la delegación departamental, pues con él hemos trabajado muy bien, dijeron.

Desde este medio de comunicación, los afectados piden a la directora general de la Policía, Aminta Granera, que tome medidas con este señor, de lo contrario, se verán obligados presentar sus cartas de renuncia. Entre los quejosos están el jefe de seguridad Pública y dos conductores.

Por su parte, el comisionado mayor Tomás Enrique Bárcenas Zapata, jefe de la delegación departamental de la Policía Nacional, expresó que se reunirían cuanto antes para tratar de resolver este asunto entre las partes involucradas.

Los entrevistados expresaron que este comisionado fue retirado de la delegación policial de San Carlos, Río San Juan, donde los policías que fueron sus subordinados le dieron gracias a Dios, y realizaron fiesta porque ya se fue y no desean ni recordarlo.