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SOMOTO

Cerca de 8 mil habitantes dispersados en diez comarcas de los municipio de San Lucas y Somoto tienen ahora más conocimiento sobre lo que es el ciclo hídrico y las zonas de recarga de los acuíferos que alimentan los pozos de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) que abastecen a esta ciudad y a los comarcanos.

Sonia Gómez, coordinadora local del proyecto de la Subcuenca Aguas Calientes, dijo que las evaluaciones periódicas que se realizan en el proyecto muestran resultados alentadores.

Los lugareños de El Rodeo No. 2, Quebrada de Agua, Mancico, Uniles, Santa Isabel, El Volcán, El Porcal, Santa Rosa, Aguas Calientes y Copales desarrollan el concepto de Innovación, Aprendizaje y Comunicación para la Cogestión Adaptativa de Cuencas, hasta constituirlo en modelo para otras zonas de Nicaragua y Centroamérica.

La iniciativa, que cuenta con más de 50 mil dólares, es cofinanciada por la Agencia Sueca para el Desarrollo Internacional (ASDI), las alcaldías de San Lucas y Somoto y por residentes de la zona de protección. Cuenta con supervisión técnica del Programa “Focuencas II” del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Catie), con sede en Costa Rica.


Hasta con programa
de radio
Las actividades que ejecutan las deciden en los comités de cuencas comunales y en el de ámbito bimunicipal, donde participan las alcaldías, instituciones de gobierno y organismos no gubernamentales, incluyendo universidades con presencia en la zona. El comité intermunicipal está coordinado por la Secretaría del Concejo de Somoto, a cargo del periodista Fernando Pozo.

“Tenemos una base organizativa que realiza actividades de protección y conservación de los recursos naturales, principalmente en las zonas delimitadas como zonas de recarga”, explicó la profesional en cuencas.

Jóvenes campesinos de las comarcas beneficiarias realizan un programa en Radio Ecológica, por el que informan, reflexionan y orientan lo que hacen en pro de la restauración de Aguas Calientes.

Capacitan a los pobladores para que comprendan el uso adecuado de los suelos y establezcan cultivos según las características del terreno.


Comienza a cambiar la actitud
“El cambio de actitud en las personas es uno de los temas que hemos priorizado, y ha sido un trabajo de cuatro años. Ya nosotros, la alcaldía y otras instituciones no venimos a decirles qué es lo que van a proteger. Son ellos los que se han dado cuenta de la importancia de conservar los recursos y reconocen que han causado el problema”, comentó Gómez.

Entre los logros relevantes que se detectan está la disminución del paternalismo institucional, ya que las comunidades están pensando en alternativas propias y diferentes que armonicen con la protección de los recursos naturales.

Señaló como ejemplo que donde cultivaban granos básicos han sembrado café, que, además de proveer un atractivo ingreso económico, protege el suelo y aumenta la infiltración de agua en los acuíferos. Y también los campesinos comienzan a abandonar la costumbre de la quema y el despale.

La zona de Aguas Calientes, según diagnósticos de hace tres años, presentaba problemas de cantidad y, más grave aún, de calidad del agua, pues ésta tenía contaminantes en el 50 por ciento de las fuentes. Gómez dijo que se entusiasma al conocer que se supera el problema, lo que refleja el cambio de actitud y sensibilidad alcanzada por la población.

Un proceso similar se impulsa en la subcuenca del río Jucuapa, que atraviesa los municipios de Matagalpa y Sébaco, donde sus 6 mil habitantes luchan por garantizar su seguridad alimentaria en suelos degradados y de poca productividad.