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La implementación de nuevas técnicas de producción en los encierros de conchas negras, en las comunidades costeras de Salinas Grandes, Poneloya y El Realejo, en el Occidente del país, garantizan la sostenibilidad de los recursos marinos y mejores rendimientos de producción.

A través de la alianza de asistencia técnica y en el marco de acciones de apoyo a la regeneración de manglares y la biodiversidad de la zona litoral, la Cuenta Reto del Milenio, CRM, en coordinación con los productores y habitantes de zonas costeras, plantaron 158 mil 800 propágulos de mangles y sembraron cuatro mil 800 docenas de conchas padrotes, en viveros comunales.

El productor Mario Gutiérrez Méndez, líder de uno de los dos grupos que trabajan con la CRM en la producción de conchas y reforestación de mangles en Salinas Grandes, aseguró que con los equipos de trabajo entregados y la asistencia técnica van a tener buena calidad de la producción, darán mayor atención y seguimiento a los encierros que servirán para el autoconsumo y la comercialización.

Se establecieron seis encierros concheros de 625 metros cuadrados en cada una de las comunidades de Salinas Grandes, Poneloya y El Realejo, beneficiando a 90 cabezas de familias, de las cuales 40 son mujeres que se dedican a la recolección, producción y comercialización de conchas negras.

La CRM entregó a los productores de cada comunidad dos calibradores de presión, que sirve para medir y evaluar el crecimiento del pie de cría, y garantizar la estandarización del tamaño de la concha al momento de su colecta y comercialización; asimismo para programar un plan de cosecha.

También recibieron termómetros para medir la temperatura ambiente y de la ñanga, con el fin de evitar la muerte de las conchas producto de la temperatura o la concentración inadecuada de sedimentos en el agua; y un oxigenómetro que se utiliza para medir y controlar la concentración de oxígeno en el agua.

“Estos equipos son básicos para mantener la productividad del encierro y orientan a los productores concheros sobre cómo deben ir regulando la malla filtradora en las mareas, para propiciarles un ambiente adecuado y seguro a las conchas”, manifestó el especialista y consultor de la de la CRM, Fernando Esquivel.

Para Rosa Delia Hernández, madre soltera de cuatro hijos, los encierros han llevado esperanza a un grupo de mujeres que trabajan de forma organizada en la Asociación Comunitaria de la zona de amortiguamiento Isla Juan Venado, ya que tendrán garantizada una actividad económica que les generará ingresos a través de la explotación racional y sostenible del recurso, sin temor a causar daños ambientales.