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El número uno mundial, Roger Federer, más abatido que nunca, admitía este domingo haber sufrido “la derrota más dura” de su carrera, “un desastre”, al perder la final de Wimbledon ante el español Rafael Nadal por 6-4, 6-4, 6/7 (5/7), 6-7 (8/10), 9-7.

“Es, de lejos, mi derrota más dura”, admitió el tenista suizo, tras una agria derrota cosechada después de remontar dos sets en contra en una final que quedará en los anales como la más larga del torneo (4 horas y 48 minutos), y que finalizó casi sin luz en la central del All England Club.

“Ahora mismo no siento nada”, decía con lágrimas en los ojos tras ser destronado en el torneo que ganó las cinco últimas veces. El mallorquín ya le aplastó en tres sets hace un mes en la final de su cuarto Roland Garros, pero para el suizo “no hay comparación posible” entre los dos partidos.

“Aquí ha sido un desastre. En París no fue nada. Al contrario”, decía abatido. “Puede que la gente esté contenta con este partido pero yo no. Estoy decepcionado, roto. Sin duda fue un buen partido para verlo. Pero yo ahora tengo que tomarme un tiempo e intentar volver a jugar bien”, agregó.

El encuentro, palpitante y de un gran nivel tenístico, será sin duda recordado como uno de los mejores de la historia. “No soy yo quien debe juzgar si es el mejor partido. Ha sido una durísima batalla, reñida hasta el final. Pero tiene que haber un ganador y un perdedor”, decía Federer.

Su primer título de Wimbledon servirá de acicate a Nadal para pelear por el número uno mundial de Federer. “Yo voy a intentar volver a jugar bien, ganar los Juegos Olímpicos y el US Open”, advirtió en cualquier caso el suizo, quien este año no ha ganado ningún “grande”.