Jorge Eduardo Arellano
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Segundos después de haber sido Masaya sacudida por un sismo, el siete de julio de 2000, los corazones de los comeyucas latían aceleradamente. “Nunca había sentido que la tierra se moviera sin control, pensé que era el fin del mundo”, dijo Amparo Paniagua al recordar ese momento que marcó la historia de una ciudad.

“Fue en el terremoto de 2000 que Masaya se dio cuenta de que es una ciudad sísmica, y a todos sorprendió que no se tuviera planes de evacuación y planificaciones para atender y dar repuestas a la emergencia natural”, dijo Bernardino Bermúdez, jefe de Defensa Civil de la Alcaldía de Masaya.

Después de los movimientos telúricos, el municipio de Masaya cuenta con una oficina del Sistema de Atención y Mitigación de Desastres, se conformaron el Comité Municipal y las brigadas voluntarias de atención a fenómenos naturales, y la Defensa Civil brinda charlas en temas de repuesta a desastres en ocho barrios y 12 comunidades del norte y sur de Masaya.


Plan de ordenamiento
En los trabajos de las nuevas construcciones se coordinan esfuerzos para que las empresas fabricantes de bloques cumplan con las normas de calidad, y se cuenta con un plan de ordenamiento del municipio con gestión de riesgo que consiste en orientar los lugares donde se deben hacer las construcciones.

Casas construidas de adobe y taquezal con fisuras como secuelas del terremoto de hace ocho años, aún pueden observarse en el centro de la ciudad. “Las personas aún no cumplen con las recomendaciones para evitar accidentes o pérdidas humanas al momento de una emergencia en nuestra ciudad”, dijo Ligia Aráuz, Directora de Gestión Ambiental de la Alcaldía de Masaya.

“En algunos edificios públicos y privados se está trabajando en un sistema de evacuación para garantizar las medidas de seguridad de las personas que labora en esos lugares”, señaló Bermúdez, jefe de Defensa Civil de la Alcaldía de Masaya.