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Un severo daño a las personas, animales y al medio ambiente está causando el vertedero municipal La Joya, en Granada, a unos 27 años de su apertura. La cooperativa agropecuaria “Pedro Arauz Palacios”, cuyos miembros habitan en los alrededores del basurero, retomó esta semana la lucha de varios años para que las autoridades edilicias den mantenimiento al sitio o en el mejor de los casos, que gestionen la compra de un nuevo terreno.

Los afectados explicaron que el área de 22 mil metros cuadrados del vertedero colinda con las tierras, donde ellos siembran arroz, frijoles, maíz, yuca, pipián, tomate, cebolla, y árboles frutales como mango y bananos. El gran problema durante la época de invierno es que los lixiviados llegan hasta la cosecha, que luego sale hacia los mercados de la zona.

“Es un basurero saturado que no recibe ningún tipo de mantenimiento. Los desechos están regados por todos lados, porque los recolectores los dejan donde ellos quieren. Esa situación nos está causando problemas en los cultivos y en la salud de nuestros niños, que sufren picazón en los pies, hongos, calentura, dolor de estómago y vómitos. Ya no sabemos qué hacer”, manifestó don José de la Cruz Bermúdez, dirigente de la cooperativa.

Infertilidad en la tierra
Aseveró que la contaminación por sustancias químicas está causando infertilidad en la tierra y con el paso el tiempo el mal se va extendiendo a tierras de otras cooperativas. “El Agua que chorrea hasta lo cultivos no es de lluvia, es agua mezclada con productos químicos de las zonas francas y de otras empresas que vienen a botar basura. Eso va quemando la tierra, destruye las plantas y mata al ganado, a mí se me han muerto varios animales”, añadió don  Ramiro Cuadra Gaitán, presidente de la agrupación.

En reiteradas ocasiones dicen que han solicitado a la comuna granadina el debido mantenimiento del vertedero, con tierra u otro material que ayude a disipar los daños. Además, han pedido que los cinco camiones recolectores de basura que diariamente funcionan en el municipio depositen los desechos en el lugar destinado para ello, no a lo largo del camino.

“La basura está tendido en el camino, parece que les da pereza llevarla hasta el basurero, cuando llueve eso se esparce y nosotros no podemos entrar hasta nuestras casas”, agregó Bermúdez. 

El director de Servicios Municipales de la Alcaldía de Granada, William Martínez, reconoció que el botadero a cielo abierto está saturado desde hace varios años y los desechos no reciben tratamiento. “Hemos alargado la vida del botadero esparciendo la basura y compactándola con un tractor Buldózer comprado con fondos del gobierno central, quisiéramos tener un relleno sanitario, pero cuesta demasiado dinero y no lo tenemos”.

Nuevo terreno costaría tres millones de dólares
Un relleno sanitario implicaría la compra de un nuevo terreno, un estudio de impacto ambiental, equipos, maquinaria y otros requerimientos que superan los tres millones de dólares, apuntó  Martínez. El gerente municipal, Ingeniero Alonso Cano, manifestó que ya tienen identificado un lote privado de 15 manzanas de tierra en el sector noroeste de la ciudad, que responde a las normas técnicas establecidas para este tipo de proyectos, sin embargo, todavía no consiguen los fondos.

“Estamos conscientes del sufrimiento de los agricultores y las cooperativas, pero lamentablemente no hemos podido dar respuesta definitiva de traslado, porque traslado no solo es buscar otro terreno, implica un proyecto amplio con óptimas condiciones y tratamiento. Actualmente lo único que hacemos en La Joya es remover la basura y compactarla con un tractor”.

El Concejo Municipal ha escuchado dos ofertas de organismos extranjeros para proyectos de electricidad en el actual basurero, pero las obras no se han concretado, por decisión de los cooperantes, aseguró el director municipal. Dice que así se podrían aprovechar las 78 toneladas de basura que cada día llegan al vertedero.

Mientras las autoridades dan repuesta a la problemática, las familias afectadas dicen que continúan expuestos a la contaminación y a la pérdida de los cultivos, su principal fuente de ingresos.