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Precisamente a las 4:15 del amanecer del 13 de octubre pasado, en que 34 años atrás se produjera el ataque al cuartel de San Carlos, donde estaba acantonada la guardia nacional del dictador Anastasio Somoza, en vez de balas, sonaron morteros, cohetes y bombas y se dejó escuchar: ¡Vivan los héroes y mártires del 13 de octubre!

Y en ese fresco amanecer, en el parque “Chato Medrano”, frente a donde ahora funciona el Centro Cultural “José Coronel Urtecho”, la melodía de “octubre floreció en Solentiname”, del cantautor Carlos Mejía Godoy, fue entonada por los artistas riosanjuaneños Eddy Chavarría, hermano de Elvis uno de los caídos, y la joven también exponente del canto Marvely Villalta.

Ernesto Chato Medrano, Elvis Chavarría, Donald Guevara y Roberto Pichardo, son quienes murieron en el ataque al cuartel de San Carlos, ese 13 de octubre en que el Frente Sur planeaba tomarse esa posición para trasladar después a la guerrilla por el lago Cocibolca hacia Cárdenas y reforzar a las fuerzas que perseguían liberar parte del territorio.

Los sobrevivientes
Bosco Centeno, Laureano Mairena, Alejandro Guevara y en ese entonces su esposa Nubia Arcia, Julio Ramón, Miriam, Gloria e Iván, todos Guevara, José Arana y Felipe Peña, sobrevivieron después que el puñado de hombre y mujeres salieron de Solentiname en la lancha “San Juan de la Cruz”, desembarcaron por el lago en Punta de Limón y se dirigieron a la guarnición en la fortaleza del siglo XVIII, comandada por el coronel Fajardo. Llevaban carabinas, sub ametralladoras M-3 y fusiles Garand, pero la toma resultó una acción fallida.

Entre el grupo que el pasado jueves rememoró esa gesta heroica, se encontraban dos sobrevivientes: Bosco Centeno y Héctor Iván Guevara. Ambos no pueden evitar el llanto al revivir la muerte de los compañeros que integraban la columna.

Recuerdan que octubre es de “dolor y sufrimiento”, pues perciben que los gobernantes y políticos que dirigen el partido sandinista pretendan desconocer esa gesta en la historia y a sus protagonistas.

Iván Guevara califica la acción como “error táctico”, porque aunque en el cuartel se encontraban unos 20 guardias, quienes comandaron el asalto desconocían la presencia de unos 500 soldados que Somoza mantenía en Morrillo y quienes al amanecer reforzaron el cuartel, desembocando en persecución y matanza brutal contra los que huyeron y quienes colaboraron con los guerrilleros.  “Allí murió mi hermano Donald, ahora se han olvidado de los caídos”, dijo Iván.

Bosco Centeno sostuvo que “mientras haya quienes recordemos a nuestra caídos, la gesta de Sandino, de Zeledón, habrá historia”. A juicio del ex guerrillero, “es necesario cultivar en la nueva generación amor, respeto y recuerdo por nuestros caídos”.

El 13 de octubre la alcaldía municipal dio de asueto el día para los trabajadores locales y aunque la dirección política del partido de gobierno no tenía actividad planificada, por la noche en la tarima del Malecón turístico, la juventud sandinista realizó una actividad cultural y competencia de perros.