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Unos mil hombres que conformaban el Batallón de Olancho llegaron a Masaya con la intención de conquistar Granada, al mando del sargento mayor Pedro Gutiérrez. Pero los granadinos --cuenta el escritor Jorge Eduardo Arellano-- ya tenían preparados los cañones en todas las calles y avenidas de la ciudad.

“El 20 de abril, Gutiérrez, acalorado por el licor, ordenó a los capitanes José María Palomar y José Argüelles, que con 200 negros caribes gentiles y 200 pardos soldados de su batallón, pasasen a atacar Granada entre las 3 y 4 de la madrugada del 21 de abril de 1812”.

A pesar de las trincheras que tenían los criollos de la ciudad, los invasores entraron hasta la plazoleta de Xalteva, donde se inició el sangriento tiroteo. Este fue uno de los últimos episodios de la historia nacional que se escribieron durante cuatro meses de alzamientos, revueltas, ataques y muertes que desembocaron en la rebelión del Cabildo de Granada.

Cinco movimientos de antipatía a la Monarquía Española se suscitaron en varias provincias centroamericanas, antes del 21 de septiembre de 1821. En Granada, la gente se amotinó contra las autoridades peninsulares, al mando de don Manuel Antonio de la Cerda y de don

Juan Argüello, participando el sacerdote católico Benito Soto, el 22 de diciembre de 1811, fecha en que los granadinos conmemoran su rebelión.

Fue cuando la región estuvo representada por seis diputados: por Guatemala, el canónigo Antonio de Larrazábal; por Chiapas, Mariano Robles; por Honduras, José Francisco Morejón; por Nicaragua, José Antonio López de la Plata; por El Salvador, el presbítero José Ignacio Ávila; y por Costa Rica, Florencio del Castillo.

Los cinco movimientos insurreccionales que condujeron a la proclamación de la Independencia de Centroamérica, ocurrieron en varios capítulos de nuestros pueblos, como una política anticolonial, a principios del siglo XIX, desde Hidalgo y Morelos, señalan los datos históricos. Toda una pléyade de personajes de esa época, involucrados en las intentonas precursoras de esas imborrables gestas cargadas de heroísmo.

El levantamiento preindependentista tuvo como resultado la deposición de las autoridades en aquella época, surgiendo en el gobierno el obispo Nicolás García y Jerez, quien aceptó el cargo. El sargento mayor Gutiérrez fue enviado a Granada a reducir a los rebeldes, pero los sublevados resistieron, entablándose un arreglo con los jefes de la plaza.

Indica el historiador Ricardo Paiz Castillo, que el gobierno ratificó lo dispuesto por una Junta, otorgando el indulto a los rebeldes, con lo cual no estuvo de acuerdo el capitán José Bustamante, por lo que ordenó el juicio a los amotinados, varios de los cuales fueron sentenciados a cumplir diversas penas.

Hubo muchos apresados y trasladados a las cárceles de España, algunos murieron allá, entre ellos el padre Benito Soto, y los que quedaron vivos recibieron el perdón, dice el historiador, en ocasión del cuarto aniversario de bodas del rey Fernando VII en 1817, o sea que permanecieron presos seis años en los calabozos españoles.
 
Los más exaltados
De acuerdo con lo escrito sobre los hechos, en Centroamérica los más exaltados fueron en Guatemala, El Salvador y Nicaragua. El 16 de diciembre de 1811, dice el alcalde de Granada, Roberto Sacasa, reunió al Ayuntamiento y le hizo jurar fidelidad a la Monarquía Española. Las divisiones entre criollos y peninsulares habían llegado al punto del estallido.

Los granadinos pidieron la deposición de todos los peninsulares, explica Paiz Castillo; lograron separar de su cargo al intendente y ratificaron como tal al obispo García Jerez. Cuando él se hizo cargo de la intendencia, envió al padre Benito Soto en calidad de Comandante Pacificador a Masaya, relata en su libro

“Granada la desgranada”, el doctor René Sandino Argüello, y también refiere la inconformidad del capitán Bustamante, que ordenó el ataque de Granada.

Las calles de la ciudad fueron escenarios de combates entre los insurrectos y los monárquicos. Hubo firma de paz, explica Sandino Argüello, se habló de respeto al nuevo  Ayuntamiento y de no represalias, pero confirma que Bustamante no aprobó eso, y ordenó al obispo García Jerez hacer prisioneros a los rebeldes: a Juan Argüello, Manuel Antonio de la Cerda, Joaquín Chamorro, Vicente Castillo, José Dolores Espinosa y otros, y al cura Soto, todos trasladados engrillados a las ergástulas españolas de Cádiz.

Añade: Pero cambiaron la pena de muerte por cadena perpetua; para Argüello y Cerda, 133 fueron a prisión. La señora Josefa Chamorro fue detenida por su apoyo a los rebeldes, y sus bienes le fueron confiscados. Soto y otros murieron en prisión.
 
Conmemoran bicentenario
Este pasado 22 de diciembre, las autoridades edilicias de La Gran Sultana celebraron el bicentenario de este histórico acontecimiento, que una década después desembocó en la Independencia de las Provincias de Centroamérica. El alcalde, Eulogio Mejía Marenco, presidió una sesión extraordinaria conmemorativa del Concejo, en la que también participaron los doctores Miriam Argüello y Rodolfo Sandino Argüello, ambos descendientes de Cerda y Argüello.

“El Primer Grito Independentista de Centroamérica los granadinos lo celebramos este 22 de diciembre del año en curso, cuando se cumplieron 200 años de que los pobladores de Granada se alzaron contra el dominio colonial español, poniendo fin a 287 años de paz colonial, y reunidos en cabildos decidieron darse autogobierno, trascendental acontecimiento ocurrido en nuestra ciudad a principios del siglo XIX”, dijo.

Durante el evento, los asistentes develaron el mural “Homenaje al Bicentenario de Granada 1811”, de la artista plástica Alba Benavente González, que permanecerá expuesto en carácter de préstamo en el Palacio Municipal de Granada del 22 de diciembre de 2011 al 21 de abril de 2012.

Rebautizaron la “Avenida Héroes de 1811”, localizada en el costado oeste del Parque Central y develaron una placa colocada en el edificio del Palacio de la Cultura “Joaquín Pasos Argüello”. Además, depositaron una ofrenda floral en el obelisco dedicado a los próceres de esta fecha, que se colocó hace 100 años, durante el primer centenario de la magnífica gesta.