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Siuna

“Viajar de Managua a la costa (Caribe), es un calvario que no se lo deseo a nadie. Hasta el momento de la salida, el busero va a echar combustible, reparar llantas, remendar el radiador y chequear aceite. De paso lleva a mano la mordida (soborno) para el agente de tránsito por la sobrecarga y mal estado del bus, y los pasajeros tenemos que acomodarnos como palillos de fósforo entre bultos y cachivaches”, relata Margarita Pictan, una ama de casa de Bilwi.
William Escoto, otro viajero frecuente de la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, denunció que el domingo 18 de diciembre, fue a comprar el boleto a la empresa Las Minas-Aragón, para viajar de Rosita a Muy Muy y se encontró con la sorpresa de que el pasaje había subido un 25 porciento --de
250 a 300 córdobas-- y le cobraron como si fuera directo hasta Managua, lo que calificó como una estafa.
“A pesar de que el delegado del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) del Triángulo Minero, Mario Ríos, ha dicho que el incremento de la tarifa es ilegal y que sancionarán a los buseros que la apliquen, estos siguen implementándola de forma caprichosa y oportunista, aprovechando la temporada de Navidad y fin de año”, se quejó Escoto, quien dijo que una señora mal humorada de la empresa antes mencionada, amenazó con impedirle el abordaje al bus por quejarse del cobro ilegal que le estaban haciendo por su pasaje.
Escoto afirma que los transportistas de la RAAN, especialmente los del Triángulo Minero, violan la condición de buses expresos porque recogen y bajan pasajeros en todo el camino.
“Y si les aparece una carga de madera o de chanchos, naturalmente, no la dejarán, independientemente de la incomodidad o contratiempos que le ocasionen a sus clientes”, aseguró.

Temeridad
“Los buseros, que prestan el servicio hacia la Costa, nos tratan a los pasajeros como si fuéramos animales. En un asiento para dos personas quieren acomodar tres o cuatro. Transportan carga peligrosa como recipientes con gasolina y chimbos de gas para cocinar.
No les importa llevar borrachos que incomodan a los viajeros. Ponen música a alto volumen que te revienta los oídos y montan gente y carga pesada en el techo (canastera) de los buses, lo que los hace perder el equilibrio y casi volcarse cuando pasan por los cráteres y puentes malos que abundan en la carretera”, denunció por su parte la señora Pictan, quien también se queja por el cobro exagerado por cada maleta.
Ella dice que lo mismo ocurre con los camiones que prestan el servicio de carga y pasajeros entre Bilwi y las comunidades de la zona rural, donde milagrosamente no se producen accidentes fatales a cada momento, pues afirma que los camioneros irresponsables violan todas las normas y leyes de tránsito, sin que autoridad alguna mueva un dedo por ponerles un freno.

Inseguridad
A esta situación de riesgo, se suma la inseguridad. Según los usuarios, cada vez que se acerca la temporada de Navidad y fin de año se disparan los asaltos en las carreteras y caminos de la RAAN, y los delincuentes emboscan especialmente a las unidades que prestan el servicio hacia Managua.
Una viajera que se identificó como Juana, asegura que se han producido dos asaltos violentos a buses que cubren la ruta Waspam-Managua.
En los dos casos, los asaltantes andaban uniformados, encapuchados y armados de fusiles de guerra. Se comportan de forma muy violenta y despojan de sus pertenencias a los pasajeros.
Un lugar preferido por los asaltantes, es la cuesta de La Pedrera en la zona de Mulukukú, donde operan elementos armados.  
La inseguridad impera dentro de los mismos buses.  Recientemente, un individuo asesinó de una puñalada a una viajera dentro de una unidad que cubre la ruta Mulukukú -Siuna, y luego se tiró a la carretera para escapar, aprovechando que el conductor bajó la velocidad debido al mal estado del camino.