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El hacinamiento de reos en las cárceles preventivas de la delegación de la Policía de León, no solo se debe a la cantidad de privados de libertad que esperan ser procesados en los juzgados, sino a la acumulación de condenados por distintos delitos, que llevan meses esperando su traslado definitivo al Sistema Penitenciario de Chinandega.
“Tenemos previsto reforzar la celdas preventivas con el objetivo de evitar los planes de fugas, por la cantidad de presos que tenemos, son 180 detenidos de los cuales unos 50 son reos que ya han sido condenados, estos deberían de estar en el Sistema Penitenciario, pero debido a que (ahí) no cuentan con la capacidad para albergarlos, los estamos atendiendo nosotros y esto implica un hacinamiento de reos en nuestras celdas”, señaló el comisionado Luis Barrantes, jefe de la Policía en León.
 Barrantes destacó que la capacidad de las celdas preventivas es de 60 reos, y actualmente se ha triplicado la cantidad de detenidos. “Vamos a mejorar la estructura física del área de control de detenidos, no solo para evitar las posibles fugas, sino con la intención de prestar un mejor servicio a los familiares de los detenidos”, precisó.
A pesar del bajo presupuesto, el comisionado Barrantes afirmó que los reos reciben todos los días sus tres tiempos de alimentación y reciben atención médica, visitas familiares y de distintas congregaciones religiosas, que comparten charlas educativas.  Sin embargo, Claudia Marcela Vanegas, de 35 años, habitante del barrio El Coyolar, aseguró que su hijo Jeyson Rafael Ruiz Vanegas, de 20 años, acusado de robo con violencia, tiene dos meses de estar detenido y presenta complicaciones en la piel, producto del hacinamiento, la falta de sol y de ventilación.
 “Espero que las autoridades tomen en cuenta nuestras quejas, no es posible que los reos estén hacinados y sin el derecho de estirarse y asolearse en otra área”, expresó Vanegas, quien todos los días acude a la delegación policial para entregar alimentos a su hijo.