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Hay quienes se ponen un calzón rojo para recibir el año, otros barren la casa y cogen sus maletas para atraer el dinero y muchos viajes con el año venidero, sin embargo, entre todas las tradiciones la quema de muñecos para despedir el año que se va, es una de las más populares y que está generando ingresos extras a varias familias rivenses.

La tradición con la que se festeja el fin de año y el inicio del otro,  ha ido floreciendo tanto entre los rivenses que ahora existen familias que se dedican a fabricar estas figuras de trapo para comercializarlos.

Una de estas familias es la de doña María Elena González, que desde hace cuatro años ofrece estos muñecos en el sector este de la Cruz de España, y en cuya fabricación participan casi todos los integrantes de la familia.

Paola Pérez, hija de doña María Elena, cada muñeco es  construido con ropa y hojas secas de chagüite (plátano) y es comercializado entre 150 y 200 córdobas.

El tiempo estimado para la elaboración de cada uno de los muñecos que arderá esta noche cuando suenen las doce campanadas que anuncian el del 2011, es de 30 a 40 minutos y según Paola Pérez “lo más difícil es zurcirlos”.

Según Paola, la idea de hacer muñecos para ofrecerlos al público surgió a raíz de que los rivenses que pasaban frente a su casa se detenían para ver los muñecos que la familia fabricaba para quemarlos en fin de año “y fue así que se inició”.

No obstante, la joven reciente que las ventas disminuyeran este año, pero no por falta de clientes sino porque ahora más familias rivenses se dedicaron a este tipo de negocio.

Efectivamente, este fin de año hasta los miembros  del Cuerpo de Bomberos de Rivas se sumaron a la elaboración y venta de muñecos.

Aunque no se sabe a ciencia cierta dónde nació esta tradición que recorre diversos pueblos del mundo, lo cierto es que el ritual se lleva a cabo para quemar junto al muñeco todo lo viejo y lo malo del año que culmina y recibir el nuevo con nuevos bríos.