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Apenas tres días después de ocurrir la violación seguida de asesinato contra la enfermera Meylin Romero Maradiaga, de 23 años, la joven Jenny Masiel Fitoria Ruiz, de 20 años, escapó de ser agredida con un cuchillo por Mauricio Herrera Pavón, de 17 años, quien fue capturado por la Policía  antes de lograr sus intenciones.

Este reciente hecho es visto como un envalentonamiento de los hombres en una escalada de violencia hacia las mujeres en San Carlos, Río San Juan.

El 24 de diciembre Jenny se divertía en la discoteca “La Champa”. Tenía 4 meses de haberse separado de Herrera Pavón, acabando según ella con la cadena de vejámenes que sufría; dice que fue víctima de agresión física, verbal y amenazas de muerte, pero ella logra todavía contar su historia.

Los fríos asesinatos ocurridos en los últimos siete meses del año que acaba de concluir, convulsionaron a la sociedad riosanjuaneña. A María Andrea Navarro Lira, de 23 años, también le quitó la vida su pareja Harold Suárez Salablanca, suicidándose él y dejando en la orfandad a una bebé. Martha Lidia Sánchez Díaz estuvo a punto de perder la vida al recibir una serie de machetazos de su ex compañero. Otro caso fue el de la humilde pulpera Ángela Navarrete, quien vivía sola, asesinada por robarle.

Ante los hechos de violencia, no ha habido organización alguna de mujeres, ni social, que se pronuncie o marchen contra ese fenómeno, a no ser los familiares de las víctimas que se han presentado a los juzgados a clamar justicia.

Tomar medidas

La psicóloga María Lourdes Ruiz, considera que ante esa situación de violencia urge tomar medidas preventivas, y sugiere una campaña de concientización y sensibilización, en la que se involucren todos y todas, que llegue a los centros de estudio, los barrios, las comunidades, las iglesias, organizaciones que cuentan con promotoras e instituciones vulnerables. “se debe hacer conciencia sobre el respeto a las personas, a la vida”, insistió.

El envalentonamiento de los hombres ante crímenes brutales contra mujeres sólo se lo explica la especialista en el estado de sumisión, depresión y silencio ante el maltrato que sufren las féminas, la incidencia de programas televisivos, el consumo de alcohol, droga o pudiese ser necesario una mayor diligencia policial o la aplicación de las leyes con rigor en los tribunales de justicia.

Según la psicoterapeuta, la campaña de prevención debe ser dirigida a que ante todo las mujeres rompan el silencio, el miedo, motivarlas a hablar, a orientarlas alrededor de dónde, a quién acudir, a acompañarlas, a sentirse que no están solas, a acabar con el ciclo de violencia.