•   Nueva Segovia, Ocotal, Nicaragua  |
  •  |
  •  |

Fueron 79 niñas y mujeres víctimas, cada una con su propia historia, que recibieron atención en este centro que destaca por su exquisita arquitectura. El promedio de edad de las víctimas es de once años, edades que oscilan desde 9 a 13 años, y hasta mujeres de 37 o 38 años. Se trata de Casa Entre Nosotras, que funciona en esta ciudad desde el año 2009.   

Las víctimas de maltrato intrafamiliar y abuso sexual son referidas a este sitio  por la Comisaría de la Mujer y Niñez, el Ministerio de la Familia y por otros albergues de la región, que son las garantes de su salida y sobre el tipo de atención y protección que deben recibir. Además de estas instituciones, Casa Entre Nosotras, trabajaba coordinada con el Ministerio Público y de Salud.

Su presencia es anónima
Lourdes Figueroa, coordinadora del lugar, explica que la seguridad y protección son el principal objetivo que cumple Casa Entre Nosotras. “Pero no es la propia casa la que da esa seguridad, sino las personas que están comprometidas en atender a las niñas y mujeres, hay un protocolo de atención. Casa Entre Nosotros tiene la filosofía que es sólo para mujeres y por eso somos sólo mujeres las que atendemos”, añade.

Se procura que las niñas y mujeres tengan una presencia en el centro bajo un estricto concepto de anonimato. No se permite el contacto con extraños, ni siquiera visual, menos de hombres. Se prevén medidas para que el agresor o familiares de éste a través de una tercera persona localicen o tengan algún contacto con ellas.

Y parte de la protección, Figueroa dice que acordarán con el Ministerio de Salud la asignación de una médica para que llegue al centro a atenderles su salud. Hasta ahora, deben ser llevadas al Centro de  Salud.

Casa Entre Nosotras es atendida por un personal femenino, compuesto por una psicóloga, una trabajadora social, una responsable de albergue, tres encargadas de seguridad, una cocinera y una coordinadora. A las víctimas les brindan albergue, consejería, atención primaria en psicología, terapia ocupacional para fortalecer capacidades, grupos de apoyo mutuo, reflexión y biodanza, entre otros.

Otro eslabón que completa la casa y que antes era una fuerte debilidad para encarar a los acusados por delitos sexuales, es la asesoría y orientación para que las víctimas tengan seguridad en sus declaraciones dentro de los juicios penales.

Les explican la función acusadora que tiene el fiscal, el abogado defensor del procesado y el rol de la jueza; además, qué otras personas estarán presentes, quiénes estarán contra ella y quiénes a su favor, y cómo estarán distribuidos en la sala de juicios, “dónde estará su mamá, el juez, el indiciado, su defensor y dónde estará ella con nosotras”.

Hecha con materiales de la zona
Casa Entre Nosotras está adscrita al Instituto de Promoción Humana, Inprhu, capítulo de Nueva Segovia, a cargo de la exalcaldesa Martha Adriana Peralta, y su realización fue posible por la cooperación del Comité Nueva Nicaragua, CNN, integrado por ciudadanos civiles de la ciudad de Wiesbaden, Alemania. Es una iniciativa surgida en 2009, durante la visita de Marbod Rossmeissi, representante de CNN, cuando se logró identificar la necesidad de contribuir a la protección de víctimas y sobrevivientes de violencia intrafamiliar y sexual.

La infraestructura de adobe mejorado, con techo de teja, piso enladrillado con arcilla de Mozonte y otros materiales autóctonos de la zona, fue diseñada con la colaboración voluntaria del arquitecto ocotaleano Antonio Jarquín.

El mobiliario, puertas, ventanas fueron elaborados por el taller de madera de Miguel Olivas. El tallado a mano de los pilares es una realización de Pastor Martínez. La red eléctrica por José Andrés Gómez. Sergio Martínez Florián como maestro de construcción dirigió un equipo de 13 obreros, entre albañiles y ayudantes.

El área construida es de 600 metros cuadrados, inserta en un paraje verde, al cual le siembran más árboles para propiciar un ambiente más agradable. Cuenta con 6 habitaciones, dos camas cada una, con sus respectivos roperos individuales, una cocina-comedor, un consultorio, oficina administrativa y un amplio rectángulo de confortables corredores, donde las albergadas pueden realizar sus actividades de manualidades, bailar, escuchar música, sentarse o acostarse en el piso, jugar, reír o platicar.

En este apacible sitio, las niñas y mujeres víctimas de violación, se despojan en gran parte de sus historias de sufrimiento para dar un nuevo paso en la vida.