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Don Víctor Beltrán, del municipio de San Lucas, en tantos años de tener su finca rústica de 20 manzanas, solo dedicada a la crianza de ganado, no se había percatado de que “Dios me había diseñado el plano de la propiedad para que un día la hiciera productiva, y solo faltaba que yo pensara en algo: una represa”, dice.

En los inviernos solamente veía escurrirse las aguas de lluvias que le hacían crecer el pasto para los cuatro animales que tenía.
Cada vez que llegaba el verano, se veía obligado a trasladar su ganado al municipio de Las Sabanas, una zona húmeda, a unos 15 kilómetros, por falta de agua.

Bajo la fórmula “aguas que veas correr, busca cómo detener”, comenzó el “experimento” de cultivo de agua “porque el agua mueve y hace vida”, dice ahora.

Recuerda que el alcalde de Somoto, Wilson Pablo Montoya, en 2010 designó su propiedad, ubicada en una zona árida, muy seca, como el lugar para validar la experiencia de cosecha de agua para producir con riego.

Allí se construyó una represa que retiene 23,348 metros cúbicos de líquido para irrigar casi 11 manzanas, tanto en pastos como en producción de granos básicos y hortalizas. Además, agregó la producción de peces tilapia.

Excelentes resultados
El ganado de don Víctor ya no es “nómada”. Ahora cuenta hasta con un potrero verde y  plano de tres cuartos de manzana, que lo llama “área de maternidad”, porque allí paren las vacas, algunas de pura raza Holstein y Brahman, que le proveen diario entre ocho y 10 litros de leche, cada una.

Tiene además una parcela de tres manzanas con cultivos permanentes de maíz y un cuarto de manzana para el cultivo perenne de hortalizas a base de riego por goteo, donde producirá sandías, chiltomas y tomates.

Para productores que llegan a conocer la experiencia de don Víctor, les resulta increíble cuando ven el hacinamiento de maíz, a razón de 100 mil plantas por manzana.

“De allí sacaré entre 80 mil y 90 mil elotes, mientras el rastrojo lo utilizo para el alimento del ganado”, explica.
El extremo de los beneficios es tal, que del año pasado le sobró pasto convertido en heno o forraje, que descompone para utilizarlo como abono orgánico. “Hice tres cortes al potrero, y lo almaceno allí”, expresa apuntando un cerro de pasto debajo de un árbol de mango.

Además, este hombre ahora genera entre tres y cinco empleos permanentes.

Relieve segoviano idóneo para represas
El doctor Edward Púlver, de nacionalidad estadounidense, fue quien llevó la idea del Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, del Fondo Latinoamericano para Arroz  de Riego, Flar; y de la Asociación Nicaragüense de Arroz, Anar.

Púlver se ha convertido en un incansable predicador sobre las bondades que ofrece el relieve de las tierras segovianas, con sus cordilleras, y donde ahora en cada vaguada o colina, ve brillar espejos de agua, y a la par, extensas áreas verdes de cultivos de maíz, frijoles, pastos, arroz y hortalizas, así como caras felices en los productores, como se muestra ahora el señor Beltrán, “con plata constante y sonante”.

También Santiago Jaramillo, de nacionalidad colombiana, forma parte de su equipo, quien mentalmente realiza los algoritmos sobre las fórmulas a aplicar de fertilizantes, insecticidas, cantidad de agua, de plantas, cosechas y rentabilidad de costos y ganancias.

Más represas, más comida disponible
CIAT, con participación de las municipalidades, ha construido represas en Jalapa, departamento de Nueva Segovia. Entre los ejemplos de esta zona está la finca de Alexis Cáceres, donde la represa le produce 87, 643 metros cúbicos de agua que él ocupa para irrigar 10.4 hectáreas destinadas al cultivo de arroz y frijoles.

Hay otra en la propiedad de Joaquín González que se beneficia con 18,201 metros cúbicos para llevar a agua a 6 hectáreas, donde se cultivan frijoles, maíz y pipián. Una tercera, en la finca de Santos Palma, para el uso de varios agricultores.

También llevó la experiencia a Quilalí, Allí José Luis López, tiene una represa de 2,973 metros cúbicos permite irrigar 2.2 hectáreas, destinadas al cultivo de tomate.

En Somoto, departamento de Madriz, Antonio Castellón, dispone de 3, 203 metros cúbicos para el riego de 5.3 hectáreas.

Y en San Lucas, también de Madriz, en la finca de Víctor Beltrán. Se añaden, una represa en La Paz Centro, departamento de León, de Andrés Rojas, de 46,472 metros cúbicos para el riego de 7 hectáreas. También en Malpasillo, León, en la Cooperativa “Augusto C. Sandino”, de  28,810 metros cúbicos para el cultivo de arroz y sandía.