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Entre 1973 y 1977 el beisbol nacional vivió sus mejores tiempos. Entonces se celebraron memorables Partidos, protagonizados por peloteros ejemplares, entre ellos Aubrey Taylor calificado por la crónica deportiva como uno de los mejores peloteros por las glorias que aportó al deporte rey.

El 10 de enero de 1970, el pitcher costeño vistiendo el uniforme del equipo Flor de Caña, recetó 19 ponches y solamente dio una base ante el Bóer, derrotándolo 1-0,  siendo una de las presentaciones más dominantes que se recuerde, seguido de una serie de hazañas que pusieron en grande el nombre de Nicaragua.

“Mi pasión por el deporte comenzó desde niño. Jugué con el equipo de la Costa (Caribe) y en 1959 ingresé al equipo de Primera División de Nicaragua”, recuerda Taylor que también fue Campeón Pitcher del Mundial de 1972, cuando Nicaragua venció al poderoso equipo de Cuba con marcador 2-0.

En sus giras internacionales con la Selección, el pelotero  visitó el Vaticano y fue atendido por su santidad Juan Pablo IV, también fue invitado a formar parte de los equipos de Grandes Ligas, Piratas de Pittsburg y Rojos de Cincinnati; y acompañó como mentor y entrenador a la Selección Nacional de El Salvador en los Juegos Panamericanos de 1973 celebrados en México.

Pero del brillo de sus gloriosos años como deportista solo le quedan los recuerdos. Pese a su aporte al deporte nacional, Aubrey, ahora con 68 años de edad permanece en el olvido y literalmente en el abandono por parte de las autoridades.

“Nunca he recibido ningún beneficio, vivo mis días como pueda, si me enfermo tengo que resolverlo porque no cuento con el apoyo de nadie”, dice resentido.

Los últimos años esta gloria del deporte ha tenido que vivir en las bodegas del Estadio de Bluefields y se mantiene con un pequeño salario que recibe como guarda de seguridad del alberge deportivo de Bluefields.

“Tengo como 10 años de estar trabajando como celador de la alcaldía y aquí estoy ganándome el pan como pueda”, señala tras comentar que a pesar de haber tramitado pensión ante el Instituto Nicaragüense de Deporte, no logró el beneficio. De hecho no goza de ninguna prestación social.

“Yo veo que solo a los del Pacífico les dan esas prestaciones, tal vez  por ser costeño”, dice quien gozó fama y reconocimiento, y ahora padece penurias.

“Los políticos andan en lo suyo, a nadie le importa mi situación”, reclama.