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El rechazo de muchos turistas extranjeros a permanecer en la famosa calle La Calzada de Granada, preocupa al empresariado local vinculado al sector turismo. Según han manifestado el desorden y el bullicio que ahí predomina, podría afectarles seriamente.

Los directivos de la Cámara Nacional de Turismo, Canatur, de La Gran Sultana, además expusieron su preocupación por el lento proceso de regulación y ordenamiento de “La Calzada” que desde inicios de año impulsa la Alcaldía.

De acuerdo a los empresarios, a los turistas les desagrada el caos de sillas, mesas, sombrillas y toldos que permanece en la popular calle.

También sostienen que el volumen de la música es otro problema que, incluso, violenta los decibles permitidos en la Ordenanza Municipal emitida en 2003, cuya aplicación ha sido objeto de rechazo por un grupo de propietarios de negocios de La Calzada.

“Es una ordenanza lógica: las aceras son para los peatones, estamos absolutamente de acuerdo, pero además, nos parece muy bueno que la Alcaldía haya sido un poco permisiva en admitir que un 35% de las aceras sea ocupada por mesas, porque eso no va a afectar la circulación peatonal; lo que nosotros estamos haciendo es pidiéndole a las autoridades que de una vez por todas ejecuten esa normativa”, señaló Ramón Cirera, miembro de Canatur.

Alcalde niega “paso lento”
EL NUEVO DIARIO consultó al alcalde, Eulogio Mejía Marenco, quien expresó que aunque parezca ir a paso lento, el ordenamiento de La Calzada va avanzando, pero solicitó paciencia a los empresarios.

“Nosotros reconocemos el apoyo y la preocupación de estos empresarios que son los que más inversión han hecho en nuestra ciudad.

Quiero decirles que estamos trabajando, entre otras cosas, en la identificación formal de unos trece vendedores ambulantes y en el retiro de las famosas gigantonas que tanto daño han causado”, expresó.

El edil añadió que sostiene pláticas con la jefatura de la Policía Nacional en este departamento para que valoren la asignación de una docena de oficiales para que resguarden permanentemente la calle, con el sostenimiento económico de los mismos empresarios.

Delitos también afectan
Pascal Picot, otro directivo de Canatur, añadió que ese “descontrol” que existe actualmente en la zona ha contribuido a que este sea punto de menores en situación de riesgo, prostitución y robos. “Este incremento es provocado por el ambiente de caos y ruido desmesurado. Es una delincuencia visible para los turistas que nos visitan… ellos lo perciben”, lamentó.

El presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Granada, Oscar Rufino González, se sumó a la petición de celeridad en la aplicación de la ordenanza municipal.

“Me parece que hay cierta desobediencia por parte de algunos comerciantes instalados en La Calzada que no quieren acatar la ley. No es posible que mientras la mayoría de los propietarios estén cuidando el ornato y la seguridad de la zona, a otros no les importe porque quizás no son vendedores granadinos, quizás son foráneos”, reclamó.