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Las secuelas que dejó en Martha María López Quintero, de 62 años, la poliomielitis, no limitaron su instinto materno.

No engendró pero se entrenó en la maternidad colaborando en la crianza de sus hermanos menores, y ahora ya experimentada, ha sumido con abnegación la tutela de sus sobrinos.

Martha María, a sus 18 meses de nacida sufrió de poliomielitis, y la consecuencia es una discapacidad motoras.

“Para caminar me auxilio de unas muletas, pero siempre me he sentido útil en la sociedad; ayudé a mis padres a ingeniárselas en el cuido y atención de mis (seis) hermanos menores, mientras ellos laboraban. Asumí con responsabilidad ese rol desde los 12 años, pero con el paso del tiempo también contribuí a la educación de mis sobrinos”, dijo López Quintero.

Cuenta que se ganó el respeto y admiración de sus hijos adoptivos (sobrinos), María Elizabeth, Tamara Mercedes, Leila Yesenia y Mauricio Antonio.

“Me siento una madre verdadera, dediqué mi juventud a los quehaceres del hogar y a la educación de los niños, dejé para después mi vida personal, pero no me arrepiento de nada porque gozo del amor y la atención de mis hijos (sobrinos), que me llaman ‘mamᒠy están pendientes de mi situación”, comenta.

Cabe destacar que a los 32 años, Martha María egresó de la carrera de Psicología en la UNAN-León, laboró por mucho tiempo como docente y actualmente imparte talleres de manualidades en la Asociación de Promoción para la Rehabilitación Integral de Discapacitados, en León, organización que aglutina a 1,500 personas con discapacidad.