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Hasta hace poco para don Antonio Rivera, propietario de una finca en la comunidad Cantimplora, del municipio de Belén, las iguanas que se reproducían naturalmente en sus terrenos solo le daban dolores de cabeza: se le comían los cultivos y atraían invasores que buscaban cazarlas para luego venderlas informalmente.

Pero esos animales que no deseaba en su propiedad, ahora representan un medio para obtener ingresos extra, ya que desde hace 14 meses se aventuró a invertir en un zoocriadero que piensa manejar bajo un modelo de aprovechamiento autosostenible.

“Decidí ir agarrándolas para introducirlas en una granja donde ahora están a salvo de los depredadores y no me hacen daño a los cultivos”, dijo Rivera.

Cuenta que poco a poco le fue poniendo mayor interés a estos reptiles, y fue así que decidió solicitar el permiso de instalar el zoocriadero, ante las autoridades del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, Marena.

El zoocriadero ahora forma parte del “menú” de atractivos que ofrece esta finca que, junto a otras del sector, se están abriendo al turismo con una oferta agroecoturística.

Apoyo es clave para campesinos

Para don Antonio, el financiamiento que le brindó un organismo fue clave para establecer el criadero de iguanas en un área de 50 metros de largo por 32 de ancho. El área está totalmente forrada y tiene un “arranque” de piedras canteras hasta culminar con una pared de zinc liso que no le permite escalar a las iguanas.

“La inversión fue de 43 mil córdobas y dentro de la granja las iguanas tienen sus ponederos y árboles frutales donde pueden alimentarse”, cuenta el señor que actualmente tiene 80 ejemplares, que a finales de mes espera se le reproduzcan. Su meta es alcanzar las mil iguanas, reveló.

Su fórmula: multiplicar, liberar y vender

De acuerdo con Rivera, su idea es reproducir las iguanas y una vez que esto suceda pretende liberar una parte y sacar un permiso para comercializar otra parte, manteniendo siempre una cantidad considerable que le permita repetir el ciclo.

La idea es siempre mantener grupos de iguanas para que “los visitantes puedan conocer muy de cerca esta especie, de la cual he tenido que aprender mucho, como por ejemplo su período de apareamiento y nacimiento de las iguanitas”, dice don Antonio, porque además de lo que le genere la venta de los animales, él también apuesta atraer visitas teniendo como gancho el zoocriadero.