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Formados en dos filas, disciplinados y siempre leales a sus dueños, 180 burros ataviados con herramientas de trabajo, calabazas, flores y hasta con plantas de maíz, recorrieron las dos principales avenidas de la ciudad, atrapando la atención de la ciudadanía y de las cámaras.

Es el décimo desfile de burros que impulsa la Comisión Ciudad Segovia, como parte de los atractivos de las fiestas patronales dedicadas a Nuestra Señora de La Asunción.

Según sus organizadores, es una manera de romper con la mala imagen que se le atribuye a los burros, pese a que es un animal útil para la economía de los campesinos, especialmente para los indígenas

de Mozonte.

Haydee Castillo, miembro de Comisión Ciudad Segovia, dijo que este año desfilaron unos 200 ejemplares, y valoró la actividad como “una manera de mejorar la relación de la ciudadanía con el campesinado, y reconocer la prioridad que se necesita para invertir en el campo”, comentó.

Promueven buen trato

Otro aspecto npositivo derivado de esta particular actividad es la promoción de un cuido físico y de salud apropiado para el animal, ya que en los primeros desfiles se mostraban enfermos y desnutridos.

“Los veterinarios Sabás Mejía y Octavio Peralta --miembros del jurado calificador-- no hallaban a quién darle el mejor puntaje, porque los burritos ahora los traen bien cuidados, sin parásitos, bañados y algunos hasta bien peinados”, indicó Castillo.

Los ocotaleanos le deben mucho a este animal, ya que lo emplean para el acarreo de agua, principalmente.

Por mucho tiempo el burro fue causa de conflicto entre Ocotal y Somoto, porque ninguna se quería atribuir el mote de “Ciudad de los burros”, pero ahora los ocotaleanos se sienten orgullosos de rendirle “honor” a este noble animal.

Contribuye a la economía familiar

“A mí me sirve para todas las cosas, porque cuando hay una obra para una capilla yo lo presto para jalar agua, leña, y para llevar el alimento de uno”, dijo Ernestina Ruiz, de la comarca El Quebracho, Mozonte.

“A mí para traer la carga de leña, los frijoles, el millón (sorgo), para jalar arena y piedra cuando se construye una casa.

El burrito es nuestro sostén y por eso lo cuido, porque es el único animalito que nos mete el lomo y nos da para comer”, comentó Roque Jacinto Landero, de Las Cruces, Mozonte, y propietario del “Copetón”.

El jurado calificador premió tres menciones especiales y cinco primeros lugares. En la categoría “Conjunto de familia” sobresalió la burra “Condesa”, de la señora María Ligia Gómez Blandino, de la comarca Quisulí, Mozonte.

El título de “Mejor ataviado” lo ganó “Copete”, cuyo dueño es Giovanni Israel Landero; y el de “Mejor cuidado” lo obtuvo “Chigüín”, del señor Lázaro Ruiz.