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Para asistir a clases, Sinar Bermúdez, de apenas 10 años, lo primero que debe hacer es conseguir el agua para bañarse. Bien temprano el niño camina hasta un pozo comunal situado a unos 200 metros de distancia de su casa, en la comunidad Las Lajitas, Juigalpa, que es la única fuente de abastecimiento que tienen.

Bermúdez cursa el 5to. grado en el colegio que lleva el nombre del poblado, donde estudian 84 pequeños, de los cuales 22 son de preescolar.

La mayoría de los estudiantes de esa escuela también halan agua del pozo comunal como parte de su rutina para ir a la escuela. Otros optan por comprar el balde de agua por cinco córdobas.

En Las Lajitas, situada a cinco kilómetros de Juigalpa, el acceso al agua es un problema crítico que ni en período lluvioso da tregua a sus moradores.

Allí hay un estimado de 75 viviendas pero con mayor número de familias, debido a que en una sola casa viven entre dos o tres familias que demandan agua potable.

La comunidad cuenta con dos pozos comunales, pero solo uno es el que está cerca del poblado, ubicado a orillas de la carretera que conecta con el municipio de Cuapa.

Cada vez son más con sed

Según la profesora Jenny Centeno, de la escuela Las Lajitas, este es un problema de años, pero ahora la situación es más grave debido al crecimiento poblacional de la comunidad.

Contó que los estudiantes para poder beber agua tienen que llevar el vital líquido, algunos compran la bolsita y “otros se van a pedir a las casas vecinas”.

Recordó que hace un tiempo la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal-Chontales, excavó sin éxito un pozo en dicha escuela ya que el agua no era apta para el consumo.

“Como docentes hemos estado gestionado para que nos instalen el agua potable. Esperamos que el gobierno cumpla con la instalación del agua potable que pretenden traerla de Puerto Díaz”, sostuvo.

Ajustan con agua del río

Santos Antonio Solís Martínez, dijo que en su casa halan únicamente dos baldes de agua para beber, porque para los que haceres de la casa y para lavar utilizan agua del río.

“Es crítica la situación, aquí el agua es oro… Si uno manda a alguien te cobran cinco córdobas por el viaje”, lamentó Solís Martínez, quien considera que la crisis de agua se debe al despale y al incremento poblacional que hay en el poblado.

Por su parte la secretaria política de la comunidad, Aydée Reyes, tiene la esperanza de que en el 2013 haya agua potable como el gobierno, según dijo, “ha prometido”.

Reconoció que ahora el agua del pozo comunal es racionada a fin que dé abasto para toda la comunidad y no se seque.

Abastecimiento limitado

Ese racionamiento significa que a las seis de la mañana la población puede llega a traer el vital líquido, luego enllavan el pozo durante el día, y hasta las seis de la tarde se vuelve a dar agua.

“Tenemos que ver de dónde halamos el agua para beber…, a veces se va atraer a Juigalpa, sale caro, pero qué vamos a hacer”, indicó Reyes.

Este problema del agua los pobladores lo expusieron en una sesión que tuvieron los ministros, pero a la fecha sin resultado alguno.