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En 2004, durante las elecciones municipales, el sargento Álvaro Antonio Almendárez, entonces de 25 años, cargado de material electoral se lanzó al río de Camoapa, pero no logró llegar con vida al otro extremo, dejando a su esposa y a sus dos hijos menores.

Han trascurrido siete años de su deceso en cumplimiento a su deber patriótico, pero el recuerdo y el dolor por su partida persisten en sus familiares, amigos y compañeros de trabajo, quienes participaron en la misa que oficio el padre Enrique Molina a petición del V Comando Militar del Ejército de Nicaragua.

El sargento Almendárez y otros 149 combatientes son parte de los militares que, en cumplimiento de su deber, perdieron la vida y yacen en el cementerio de Juigalpa.

Como parte de las celebraciones del 33 aniversario del V Comando Militar, esta institución, les rinde tributo.

Thelma María Velásquez, de 74 años, quien era la abuela de crianza del sargento Almendárez, se mostro dolida porque después de la muerte de su nieto asegura que pasan aprietos económicos.

Ejército apoya a comunitarios

El teniente coronel Oswaldo Barahona, jefe del V Comando Militar del Ejército de Nicaragua, se refirió a la ayuda que tanto doctores de esa unidad militar y un grupo de 37 miembros de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, conformados por enfermeros, médicos y gente de seguridad, brindaron por dos días en la comunidad de Wapí y en los alrededores.

Explicó que este es un ejercicio entre las Fuerzas Armadas, que brindaron a las personas atención odontológica, atención médica especializada y medicina general.

El jefe policial aseguró que en un solo día los médicos militares atendieron a 608 personas, a quienes también les entregaron sus medicamentos.