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Luisa Emilia Díaz ya no pone a arder en su fogón las diez rajas de leña que se consumía en un día cocinando.

Desde que conoció las bondades del biogás, sustituyó su rústico método de cocina por un biodigestor que le facilita el trabajo y limita el impacto negativo que el uso de leña tiene en el medio ambiente.

Doña Luisa es parte de los beneficiarios del proyecto de energía renovable que impulsa la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos, UNAG-Chontales, en conjunto con el organismo austríaco Horizonte 3000, con financiamiento de la Unión Europea a través de la Alianza para la Energía y Ambiente en Centroamérica, con miras a fortalecer la producción agropecuaria, evitar la contaminación y el uso de la leña. Aunque no tienen estudios que revelen la cantidad de personas que hacen uso de la leña para cocinar, se conoce que la mayoría aún utiliza ese recurso.

Estiércol en vez de leña

Actualmente en algunas comarcas del departamento, la leña es sustituida por el estiércol del ganado bovino que con el manejo adecuado genera gas metano y les sirve para cocinar. De las ventajas da cuenta doña Luisa, habitante de la comarca Piedras Grandes 1 de Juigalpa.

Relata que antes pasaba “ahumada” por estar todo el día pegada al fogón de leña, y dice estar contenta con su cocina de gas “natural”, donde prepara los nacatamales, el pinolillo, chicha, tamales, güirila y otros productos derivados del maíz, que los sábados comercializa en el Mercado Campesino de la zona.

Para unos el estiércol es una inmundicia, pero para doña Luisa es de gran importancia, ya que se ahorra el gasto de leña en el que antes incurría y la pesada exposición al calor y humo del viejo fogón.

A raíz del proyecto, ella y su familia cuentan con una microempresa con la que se benefician más de 20 familias del campo.

Del proyecto

El proyecto Energía Renovable en la Zona Rural de Chontales incluye la utilización de biodigestor, secadoras solares para granos básicos, sistema de riego por goteo con energía solar y calentador de agua. El financiamiento total ronda los 560 mil dólares.

Norge López, coordinador por la UNAG en Chontales, manifestó que durante el primer año de experiencia, han instalado 10 biodigestores a familias de comarcas como Comalapa, Villa Sandino, La Libertad y El Coral, les falta por instalar 15 biodigestores para cumplir con la meta de 25.

Asimismo, precisó que los cinco secadores solares para granos básicos de los que disponen están siendo utilizados en Comalapa, La Libertad, Villa Sandino y El Coral.

“Ahí se trabaja en grupos de 10 a 15 productores, ellos se organizan para realizar el secado ya sea de maíz o de frijoles, se guarda el grano en la secadora y a los tres días, está listo”, explicó López tras exponer que el campesino normalmente para secar extiende sus granos ya sea en plástico o en carpa, y los pone bajo sol.

Más de 350 familias campesinas en 22 comunidades de Chontales están conociendo y aprovechando las bondades de la energía limpia.

Otros beneficios con energía solar

A través del mismo proyecto, las quesilleras de Santo Tomás y Santo Domingo están aprovechando cinco calentadores que aprovechan para el procesamiento de la leche. En el caso de Cristina Dolores López, de 49 años, oriunda de la comarca San Nicolás de Comalapa, está implementando el riego por goteo, que le permite regar sus hortalizas ininterrumpidamente.

López, dueña de nueve manzanas de terreno, comentó que antes tenían que esperar la época lluviosa para que las plantas tuvieran agua o la acarreaban de un pozo cercano.

¿Cómo funciona el biodigestor?

El biodigestor tiene una cubeta pequeña totalmente cerrada, que diariamente debe ser alimentada con dos baldes de estiércol y seis de agua. El material pasa por un proceso de fermentación en ausencia de aire y el resultado es el gas metano que las familias están utilizado para cocinar.   “Por lo menos tres horas cocino con gas natural y después lo apago y más tarde lo vuelvo a encender, pero diario tengo que echarle excremento de vaca al biodigestor para que funcione.
Todas las mañanas tengo que andar espiando a las vacas para ver dónde defecan y poder recoger el estiércol que tiene que estar tierno”, relató Luisa Emilia Díaz.
Los planes de las instituciones al frente de la iniciativa son llevar 25 biodigestores más.
Miriam Lazo, delegada distrital del Instituto Nacional Forestal para Boaco y Chontales, ve con “buenos ojos” la ejecución de este proyecto, ya que considera que ayuda a reducir el despale indiscriminado del bosque, la contaminación del medio ambiente y propicia un cambio en el campesinado.