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En el Centro Histórico de Granada se están formando varias pozas de agua putrefacta que provienen del mercado municipal.

Se trata de la estrecha calle “Carolina Estrada”, en el costado sureste del mercado, por donde atraviesa el caudaloso arroyo Palmira. Aquí habitan numerosas familias de escasos recursos económicos que piden a las autoridades del Ministerio de Salud pongan mayor atención a la desviación del agua contaminada y, a la vez, demandan al Comité Municipal de Mitigación, Atención y Prevención de Desastres, Comupred, que inspeccione el sitio, pues hay serias amenazas por deslizamientos de tierra.

“Corremos mucho peligro, es una situación difícil, de incertidumbre por lo que pueda ocurrir ante cualquier fenómeno de la naturaleza; un leve temblor o una fuerte lluvia se nos pueden llevar las casas”, expresó la señora Verónica Patricia Gómez, madre de dos niños que viven dentro de pequeñas piezas de cuartería construidas con techo de tejas y zinc en mal estado.

Vienen del mercado

Las aguas malolientes bajan desde el mercado por la calle que viene desde la terminal de buses de “Los Pueblos Blancos”, pasando por una pendiente de cemento y caen al cauce, confirmó preocupado el dirigente comunitario Braulio Medrano Gómez, tras indicar que “es un hedor insoportable durante el día y la noche; se nos hace imposible comer con tranquilidad”.

En el mismo estado se encuentra la anciana Haydée Medrano Cortés, de 73 años, habitante de esas viejas casas de ladrillo cuarterón que han venido cediendo al paso del tiempo. “Estamos aquí porque no tenemos dónde ir, pero estamos afligidos por el agua sucia y los derrumbes de las casas”, dijo.

Letrinas al arroyo de Palmira

Otros afectados manifestaron que inspectores de Salud visitan esporádicamente el lugar, abatizan y fumigan, sin tomar medidas contra quienes contaminan.

En este lugar, además, las aguas negras son descargadas al arroyo que conecta con el Lago Cocibolca, considerado la principal reserva de agua de los nicaragüenses, lo que hace esto una situación lamentable, afirmó don Israel Correa.

“Le hemos repetido a la gente que no eche las heces ahí y que tampoco lance la basura, pero de nada sirve…, producto de todo eso el terreno se ha ido socavando, estas casas con un fuerte temblor se caen”, advirtió el poblador.

Estos granadinos demandan mayor presencia de las instituciones del Gobierno y de organismos no gubernamentales que puedan ayudarles a salir de esta situación.