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Las moscas, zancudos y el hedor, es lo que prolifera en el basurero ubicado en el casco urbano detrás del cementerio en el municipio de Jinotepe. Además, la gran cantidad de desechos ya cierra la pasada del camino hacia siete comunidades rurales en la zona suroeste.

Martha Gonzales, habitante de la comunidad Aragón, expresó a END que ya no aguanta la fetidez y la contaminación cuando pasa a dejarle la comida a su cónyuge que trabaja en una ferretería, cerca del campo santo de esta ciudad.

“Es un mosquero y un tufo terrible con la basura que depositan en este lugar. Va a causar una epidemia muy pronto”, señaló Vanesa Gutiérrez, habitante de la comunidad San Ramón.

Dos basureros autorizados
Según Julián Sánchez García, Director de Servicios Municipales, hay dos basureros autorizados desde varias décadas: uno está a ocho kilómetros de la ciudad, en la comunidad de Cañas Blancas; y el otro, detrás del cementerio. Este último, según el funcionario, “se utiliza de manera provisional cuando el camino está intransitable, que no se puede pasar con los camiones… se bota la basura en la entrada”.

No hay clasificación
El vertedero de basura que está ubicado a varios kilómetros de la ciudad, pero con varias comunidades aledañas, cuenta con ocho manzanas. Ahí se depositan 73 metros de basura diario, de los 83 metros que produce Jinotepe, recolectada por 20 trabajadores en tres camiones, en la catalogada antaño como la ciudad más limpia de Nicaragua.

Sánchez García informó a EL NUEVO DIARIO que todavía no hay división de la basura en orgánica e inorgánica. “Solamente le damos tratamiento al removerla y extenderla”. No obstante, in situ el lente de nuestro reportero gráfico, Oscar Sánchez, captó los desechos y residuos de basuras dispersos sobre el camino que es transitado a diario por más de cinco mil personas, quienes viajan a sus trabajos y centros escolares.

Finalmente, el responsable de Servicios Municipales manifestó a El NUEVO DIARIO, que la comuna jinotepina, que es administrada por Álvaro Portocarrero Silva, busca dar un mejor manejo y tratamiento a los desechos sólidos mediante un proyecto que todavía no se ha podido ejecutar por la falta de financiamiento.

En busca del pan
Manuel, así nombraremos a un adolescente, que al igual que alrededor de 30 personas más, llega periódicamente a esta “Chureca” en busca de latas, botellas plásticas; y muchos de ellos ansiosos de encontrar el pan que cese el hambre. “Mis padres no tienen empleo y yo vengo aquí a buscar comida y cobre, botellas para venderlas”.

Por su parte, EL NUEVO DIARIO conversó con José Luís Gonzales Martínez, guarda de seguridad municipal, a quien se le observó protegerse de la insalubridad que reina en el lugar, solamente con un plástico y ni siquiera tiene una mascarilla ni botas que sirvan para caminar en este sinuoso basurero.

El empleado de la comuna jinotepina aseguró que a diario pobladores de los ocho municipios de Carazo, llegan a esperar los camiones de tren de aseo para ver qué encuentran entre la podredumbre.

Mientras tanto, Guadalupe Chávez, coordinadora del componente de Salud Ambiental del Silais Carazo, manifestó que ya se están tomando las debidas medidas en conjunto con Marena para evitar epidemias y buscar la manera de clasificar los desechos sólidos.