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A diario se observa contender con el polvo y el lodo a los conductores, cobradores y usuarios de las unidades de transporte colectivo aparcados en la bahía de la terminal regional Santiago, ubicada sobre la Carretera Panamericana sur, contiguo a la parroquia El Calvario. Pese a generar millonarias utilidades, no se reinvierte en el terreno de la misma, originando daño en la dirección de los automotores del servicio público y en la higiene para los que hacen uso de ellas.

“Sólo le pasan un tractor y le echan hormigón una vez al año, cuando lo correcto es que pavimenten”, expresó Juan Pablo Moncada Molina.

Operan nueve cooperativas
En esta parada de buses se estacionan las unidades ordinarias y expresas que viajan de Jinotepe a la capital y a los departamentos de Masaya, Granada y Rivas; en total operan nueve cooperativas existentes en el departamento, exceptuando Cotrama.

Según cifras de la administración de la terminal, a diario se le cobra a un promedio de 110 unidades. Cada una paga la cantidad de diez córdobas, y otras 60. Tienen un arancel de cinco córdobas, y además la administración de este local recibe de utilidades 60 dólares por el arrendamiento de 15 tramos a vendedores de comidas, tragamonedas y cabinas telefónicas. Estas cifras es en base a lo cotejado y confirmado por el señor Celso Guerrero, administrador de la terminal.

De acuerdo a una investigación, contabilizamos que los ingresos en el año por el alquiler de los módulos, que además de carecer de espacio falta el servicio de vital líquido, es de 10 mil 800 dólares, y el total de los 54 meses que tiene de funcionar la terminal cuantifican la suma de 583 mil 200 dólares.

Mientras tanto, el dato consolidado de lo recaudado a diario por la taza por servicio del estacionamiento de los buses en el año es de 432 mil córdobas, lo que significa que en los cuatro años y medio de funcionar se han cobrado 29 millones 160 mil córdobas.

Insalubridad
“María”, una de las vendedoras de comida, quien pidió a END conserváramos su anonimato, aseguró que “tengo que caminar casi medio kilómetro para ir a comprar agua para los frescos y comidas que vendo, para llevar el gallo pinto a mis hijos, ya que es la única forma de subsistencia”.

Otra colega de esta madre soltera comentó que “es insalubre que los vendedores vengan con el agua al descubierto, en medio de las nubes de polvo o esquivando los grandes hoyos y charcos.

END conoció que autoridades del Minsa han llegado a inspeccionar la calidad y salubridad de los alimentos, que reciben toneladas de polvos y paradójicamente han dado el aval que todo siga funcionando con normalidad.

“Es horripilante, es una chanchada. En época lluviosa parece chanchera, uno viene aquí por necesidad”, se lamentó doña Gloria Mendieta, quien es una vendedora de chicles.

Hablan transportistas
Por su parte, varios transportistas consultados por El NUEVO DIARIO expresaron su sentir denunciando que las condiciones en esta terminal no son las adecuadas: “servicios higiénicos en mal estado, nos prohíben fumar, sonar los pitos en las bahías; es peor que una escuela militar”.

Vía telefónica, Celso Guerrero, administrador y socio de la parada de buses Santiago, con un total de tres manzanas, informó que el consorcio de esta inversión lo integra Alfonso Solórzano, la Cootraus RL y Pedro Blandón.