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La ciudad de Ocotal, desde cualquier cumbre de sus alrededores se percibe como un oasis verde por su abundante flora dentro de su perímetro urbano. Desde las serranías y el valle, el panorama cambia, pues quedan expuestas las “heridas” en el bosque a consecuencia de la extracción de madera para leña.

Como un “ejército de zompopos”, todas las madrugadas, decenas de hombres a bordo de bicicletas salen del bosque con cargas de leña.

Un estudio elaborado por la Asociación de Municipios de Nueva Segovia, Amunse, en coordinación con la Alcaldía y las universidades “Martín Lutero” y Norte de Nicaragua, UNN, reveló que solamente por los cuatro principales accesos de la ciudad, cada semana ingresan unas 900 cargas de leña, a razón de 30 rajas cada una.

Misael González, encargado de la Secretaría Ambiental de la municipalidad, afirma que la cantidad es mayor, tomando en cuenta la leña que entra por puntos secundarios como las conexiones hacia los cerros vecinos como Caracas, El Duende, Santa Elisa, entre otros.

Cientos viven de esa actividad

El mismo estudio, en el que se aplicó encuestas a 252 acarreadores de leña, determinó que más de la mitad de los depredadores del bosque procedían de la zona colindante con Macuelizo, por cuya carretera adoquinada se desplazan diariamente más de 100 acarreadores en bicicletas; un 90% son hombres y el resto mujeres y menores de edad.

Los investigadores presumen que la cantidad de personas involucradas en esta actividad es mayor, pues durante los días que los encuestadores se desplazaron para desarrollar la investigación, la afluencia de leñeros bajó, sospechan que por temor a ser controlados o reprimidos por las autoridades forestales y policiales, como ha ocurrido en años anteriores.

“La actividad que realizan estas personas no es un antojo, es una realidad de sobrevivencia económica para quienes se dedican a la extracción de leña. Y es parte de la seguridad alimentaria, porque al comercializarla obtienen ingresos para tener acceso y disponibilidad a la comida”, calificó Misael González, encargado de la Secretaría Ambiental de la comuna.

Hasta C$120 por carga

“Dígale al alcalde que nos busque un empleo”, dijo a El Nuevo Diario uno de los leñeros, que fastidiado por el cansancio, la sed y el sol, empujaba su bicicleta con una carga de leña en la parrilla, en la cuesta ubicada en la entrada al barrio Pueblos Unidos, al extremo oeste de Ocotal. Esa es la razón que exponen para dedicarse a cortar la vegetación.

La leña la ofrecen en los barrios periféricos de la ciudad a un precio de C$70 y C$80. Pero si la cantidad y calidad de la leña es superior, hay quienes logran obtener hasta C$120 en un solo viaje.

Cabe destacar que la investigación sobre este problema incluyó la visita a 600 hogares, para conocer el consumo de leña y el tipo de fogones en uso, determinando que ocupan entre 8 y 12 rajas por día, en fogones tradicionales que dejan fugar la mayor cantidad de calor.

Asoma posible solución

Por iniciativa de la Asociación de Municipios de Nueva Segovia, la Alcaldía intenta frenar la deforestación provocada a causa de la actividad leñera. Su propuesta es establecer un bosque energético, que consiste en destinar un área de bosque para fines de aprovechamiento leñero.

En la zona oeste del municipio, un productor cedió 15 hectáreas de su finca, para que la Alcaldía establezca el bosque energético.

González dice que idea del proyecto es organizar a leñeros de la ciudad para que se dediquen a cultivar especies de crecimiento rápido y autóctonas de la zona, como pimientilla, carbón, pino blanco, mandagual, guayabillo, entre otras, y mediante técnicas de manejo sostenible sean aprovechadas para leña. El bosque de por sí se convertiría en una fuente de empleo permanente.

“Sería bueno ese proyecto de la Alcaldía para recuperar el bosque, porque la leña cada día está más lejos”, dijo Eduardo Sevilla, que empujaba su bicicleta con una carga de leña delgada.

González dijo que paralelamente planean introducir fogones eficientes que ahorran el 50% del recurso al día, aunque eso implica un proceso educativo para el cambio de actitud cultural en las familias, reconoció.