Leoncio Vanegas
  •   OCOTAL, NUEVA SEGOVIA  |
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El cuatro de febrero de 2008 el personal docente y los mil 900 estudiantes del Instituto Nacional de Segovia, el más importante centro de secundaria de esta ciudad, encontrarán el edificio, de cuatro pabellones y 12 aulas, remozado, lo que estimulará el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Para Amparo Medina, directora del recinto, se cumple en parte el sueño y la demanda que desde varios años la comunidad educativa demandaba a las autoridades del gobierno local y nacional.

El Ministerio de Educación, con un fondo de dos millones 401 mil 927 córdobas provenientes del Presupuesto General de la República, optó por la remodelación total del antiguo instituto fundado entre 1945 y 1950 por altruistas ocotaleanos.

Medina explicó que en un principio se planteó el reemplazo total del edificio, y así lo concibieron técnicos de la Embajada del Japón, que han mostrado interés en financiar la infraestructura, incluyendo la construcción de un nuevo pabellón de dos plantas para un conjunto de siete aulas adicionales.

Añadió que el problema es que este centro de estudios tiene una creciente demanda. En la actualidad tiene 12 aulas en las que reciben clases mil 800 estudiantes en tres turnos, a razón de 50 alumnos por cada sección, lo que es antipedagógico.

“Con la reparación, las aulas van a quedar bonitas y muy acondicionadas, pero tendremos siempre la limitante de capacidad, y para el próximo año esperamos un incremento en la matrícula”.

Para solventar la falta de capacidad esperan que la solidaridad japonesa mantenga el interés en la construcción del pabellón.

Desechos químicos de laboratorio es un problema
Para despejar las instalaciones se enfrentó el problema de la reubicación de las sustancias químicas del vetusto laboratorio de química y física, para lo cual han solicitado la intervención del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) y de la Secretaría Ambiental de la Alcaldía, para una revisión de los materiales y saber cómo y dónde se depositarán.

Dijo que gracias al trabajo del biólogo y profesor del instituto, Oscar González, se logró la clasificación de los químicos, entre los peligrosos y menos peligrosos, porque hay sustancias que son reactivas. Medina dijo que todo el material está a buen resguardo.