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DIPILTO, NUEVA SEGOVIA

Doscientas veinte familias de escasos recursos económicos cuentan ahora con las herramientas e insumos para producir alimentos en sus patios o pequeñas parcelas, además de que aprendieron a comprender las acciones cotidianas en pro de un desarrollo humano más integral.

“Las gallinas ya ponen, yo recojo los huevos para venderlos y así compro otros alimentos para mis niños, que sean también nutrientes y para bien de su salud. Ahora tenemos un banco de semillas donde puedo sacar prestado para pagarlo con la cosecha, y me queda un buen “pucho” (porción)", testimonió Dina Arcelia Martínez Valladares, 26 años, del barrio San Agustín, beneficiaria del proyecto Producción para el Autoconsumo Familiar y Educación en Seguridad Alimentaria y Nutricional de Dipilto.

Yamileth Maldonado Bautista, de 24 años, es otra de las jóvenes madres participantes en el programa que ha financiado Intermon/Oxfam con 70 mil dólares, a través del Instituto de Promoción Humana y la alcaldía, en el marco del Programa de Seguridad Alimentaria para Centroamérica (Presanca).

“Tengo tomate y chiltoma, granadillas y calala, que son cosas que no las cosechaba. También cabros que producen leche y utilizo para mi hija y para mí”, expresó mientras chineaba a su bebé. También mencionó que cultiva musáceas (plátanos).

Martha Lorena Mora Fresch, representante en Nicaragua de Intermon-Oxfam, expresó su satisfacción, después de escuchar el informe de resultados por parte de la oficina técnica municipal que dio seguimiento a la ejecución de las actividades.

Hasta arte culinario practican
La distinguida funcionaria resaltó entre los resultados tangibles la mejora de la talla y peso de la niñez menor de cinco años en tutela de las familias beneficiarias. En el informe dado a conocer con apoyo de un audiovisual se informó que la mitad de los menores censados habían salido del grupo de desnutrición.

Según Mora Fresch, Intermon/Oxfam desarrolla proyectos similares en otros departamentos del país, como Matagalpa, Jinotega y Madriz, siempre en la búsqueda de una participación comunitaria enfocada en la seguridad alimentaria y nutricional. También en el fortalecimiento de la caficultura y prevención de desastres naturales en las regiones autónomas del Atlántico.

Ella confió en que la sostenibilidad del proceso se garantiza por el involucramiento permanente que desde un inicio mostraron las autoridades locales y los beneficiarios que se han organizado para dar continuidad. Una brigada de promotores agroecológicos ha quedado formada para que prosigan la motivación en el municipio.


Anunció que habrá un financiamiento complementario, a fin de consolidar los distintos componentes desarrollados.

Los beneficiarios aprendieron la realización de nuevas recetas de cocina, con lo que ahora pueden variar el menú diario de la familia y aprovechar las hojas verdes como nutrientes en los alimentos. Asimismo, recibieron consejos sobre una mejor manipulación de los alimentos y la higiene del hogar.

En el cultivo fortalecieron sus conocimientos sobre manejo y uso de los suelos, tales como conservación, producción de fertilizantes, fungicidas e insecticidas orgánicos.

“Antes era difícil, y a como está ahorita que hasta para comprar un huevo hay que tener tres pesos. Estos productos han venido a ser un logro en nuestra comunidad”, valoró Martínez Balladares.