Leoncio Vanegas
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OCOTAL, NUEVA SEGOVIA

El secuestro de una joven de 17 años, por el lapso de 4 horas, para obligarla a ser mulera en la entrega de una suma grande de dinero, revela la intensa actividad narco en la zona norte del país, además, lo evidencian las dos últimas incautaciones que la Policía ha ejecutado por la suma de 544 mil 760 dólares estadounidenses.

G.I.O fue levantada por tres jóvenes de piel blanca que raudos se movilizaban en una camioneta cerrada, nueva, color verde-oscuro, vidrios polarizados, y con placas salvadoreñas, al mediodía del último lunes, mientras ella esperaba el paso de un taxi para retornar a su trabajo, una venta de teléfonos móviles en el centro de la ciudad.

El vehículo se le acercó y el sujeto que iba adelante la llamó con el propósito de hablar con ella. Refiere que se trata de un desconocido que en varias ocasiones la interceptó en la calle, mostrándosele como su enamorado, pero siempre le vio con desdeño.

Entonces él joven se bajo y en un instante “me puso un pañuelo en la boca y perdí el conocimiento. Yo no supe nada más”. Despertó a unas 5 cuadras dentro de la camioneta que iba en marcha y se puso a llorar por el ataque de nervios. Según su relato, fue un momento en que sólo imaginó que la habían secuestrado para ser llevada a un país vecino, quizá a un prostíbulo.

“No te preocupés. No te vamos a hacer nada. No grités, ni nada”, le advirtió una joven simpática de cabello rubio. Y otro de los sujetos se levantó la camisa para dejar ver un arma de fuego en la cintura. Por unos minutos se estacionó el vehículo en la terminal de buses, que está a orillas, donde los jóvenes hicieron alguna diligencia.


La soltaron porque ya la Policía los buscaba
La echaron atrás, en el piso, y viajaron hacia el sur. Narró que encendió su celular y llamó a su marido para dar aviso de la situación que atravesaba. Su compañero, de nombre Milton, fue a la Policía a denunciar el secuestro de G.I.O, y de inmediato circularon las características del automotor en los demás departamentos.

Cuando a ella la bajaron de la camioneta, se dio cuenta de que estaba en un hotel, en donde la muchacha rubia comenzó a convencerla de que le darían 5 mil córdobas para que fuera a entregar un dinero a un destino que no mencionaron. Dijo que vio que era un maletín como los de transportar ropa, “que tenía mucho dinero en dólares y en córdobas”.

Los sujetos desistieron de tenerla cautiva, porque ella en su afán de liberarse les dijo que ya había dado cuenta a su esposo y a un amigo que es policía en Ocotal, y ellos se pusieron nerviosos. “Entonces me tiraron 100 pesos al piso y salieron”, relató.

Requieren más recursos aquí para combatir el narcotráfico
Para el comisionado mayor Héctor Zelaya Zelaya, el cruce de dinero-narco por la frontera se trata de personas que vienen de Guatemala, El Salvador u Honduras, con la finalidad de comprar droga en Nicaragua o alguna finca o inmueble estratégico para el trasiego de estupefacientes.

En su análisis, afirma que la Policía necesita de mayores esfuerzos porque la modalidad que han escogido los narcos es pasar el “polvo” en pequeñas cantidades, y para ello utilizan a “personas que llevan hasta heroína en la plantilla de los zapatos.

Y en ese juego de “al gato y al ratón”, Zelaya no descarta que mientras centran la atención en un caso, hay otros que logran evadir la vigilancia. No obstante, Zelaya asegura que la Policía también afina su “olfato” y sus tentáculos de inteligencia para detectarlos.




JOVEN

Nerviosa y todavía en llanto por el golpe emocional que sufrió, la adolescente G.I.O narró las horas de secuestro que pasó en manos de unos jóvenes que transportaban un maletín atestado de dólares y córdobas. LEONCIO VANEGAS/END.