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PUERTO CABEZAS

Con que los buzos reciban un poco de capacitación y comiencen a implementar las técnicas adecuadas en la salida de las profundidades se podrían reducir los riesgos de accidentes por buceo y evitar muertes, recomienda en síntesis el doctor Ernesto Cuachtemoc, uno de los mejores especialistas en atención a buzos y medicina hiperbárica.

Cuachtemoc, quien fue buscado por la Organización Panamericana de la Salud para hacer un diagnóstico de la situación de los buzos, causas y posibles soluciones, manifestó que de todos los buzos con los que ha trabajado durante más de 20 años en diferentes partes del mundo, los buzos miskitos atraviesan la situación más dramática.


Estuvo en barco con grupo de buzos
Para poder realizar parte del trabajo, el doctor Ernesto Cuachtemoc abordó un barco con buzos hacia los bancos de pesca, donde permaneció durante cinco días, tiempo suficiente para darse cuenta de las principales debilidades y amenazas que ponen en peligro la vida de los buzos miskitos.

“Los riesgos de sufrir accidente en las condiciones que laboran estos buzos son 4 veces más a las posibilidades que tienen buzos en cualquier parte del mundo”, expresó el especialista.


No tienen descanso
Para hacer posible el trabajo los especialistas colocaron computadoras en forma de reloj para medir presión, profundidad y riesgo en varios buzos que bajaron a las profundidades. Entre los resultados se encuentran que los buzos no realizan los descansos debidos entre sumersiones, tampoco hacen las paradas técnicas de descompresión durante la salida de las profundidades, al grado que se encontraron a buzos que en menos de un minuto estaban en la superficie después de haber estado capturando langostas a más de 100 pies de profundidad.


Nunca revisan los compresores, ni tanques
Los compresores nunca son probados cuando existe una norma que la calida del aire de este debe de ser probado cada seis meses, otro aspecto es el de los tanques de buceo que deben de pasar una inspección técnica y visual cada año y una prueba hidrostática cada cinco años, lo que tampoco aquí se cumple, todo esto sumado al hacinamiento que hay dentro de una embarcación de 15 metros de eslora y cinco de manga, donde se encintraban 64 personas, entre buzos, cayuqueros y marinos.

Para el especialista, en una embarcación como la señalada anteriormente no deben caber más de diez buzos, diez cayuqueros y otros diez marinos de cubierta.

Todos estos factores juntos hacen que los riesgos sean aún más altos para que los buzos sufran un accidente, señala el doctor Ernesto Cuachtemoc.

Para finalizar el especialista consideró que el cierre de la pesca a través del buceo no es la solución a los constantes accidentes, sino que lo necesario es la implementación de medidas técnicas que ayuden a reducir los riesgos, porque el cierre de la actividad no traerá como consecuencia más que la piratería.