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LAS MINAS

Conciencia e interés está tomando de nuevo en esta zona del Caribe, de la necesidad de aprovechar la tierra para producir el alimento, de manera que este derecho no le haga falta a las casi 140 mil personas multiétnicas que habitan en Las Minas, Siuna, Rosita y Bonanza.

El mejor indicativo de ese espíritu productivo son un poco más de veinte toneladas de frijoles acopiadas este año, por comerciantes foráneos, locales y una cooperativa multisectorial de campesinos del lugar.

Habría que agregar otra cantidad menor de toneladas que almacenan sus productores para el consumo familiar y también para las siguientes siembras.


Su par
El arroz, el otro grano indispensable para hacer el típico gallopinto, una de las comidas más apetecidas por la población nicaragüense, también su producción es bastante significativa y tiende a crecer en Las Minas.

Sus acopiadores, en su mayoría comerciantes, estiman en unas doce toneladas de arroz en granza, que han comprado en las comunidades, sobre todo mestizas, y transportadas al norte del país, a La Trinidad y Sébaco, para su debido trillado.

El arroz que sale de Las Minas regresa con marcas, incluso internacionales, que ofrecen calidad del producto, representando su adquisición más costosa para el consumidor y hasta para quienes lo produjeron.


Yuca para la memoria
La yuca es un bastimento que se sirve en los tres tiempos de comida, sobre todo por familias indígenas miskitas y mayangnas, pues afirman que su consumo ayuda a fortalecer la memoria humana. Este tubérculo se cultiva en esta zona, a tal punto que su producción fácilmente puede satisfacer la mitad de la demanda nacional.

Así como estos tres productos, también en Las Minas se producen maíz, carne, leche y sus derivados, además de hortalizas y frutas, aunque por ahora es insuficiente para cubrir el consumo en la región, su capacidad productiva y de oferta trascendería hacia otras regiones.

Pero siempre y cuando lleguen políticas de fomento, oportunidades crediticias y apoyo técnico para el pequeño y mediano productor, consideró Hugo Travers, uno de sus productores en Las Minas.

Hay entusiasmo por trabajar la tierra y todo lo que se produce en la RAAN se puede triplicar y aumentar a más, pero se depende de un decidido apoyo, agregó Travers.


Más suelo
Hasta ahora, el gobierno central, regional y local, las organizaciones no gubernamentales, las universidades, como Uraccan, entregaron unas cinco toneladas de semillas e insumos a más de seiscientas comunidades indígenas y mestizas.

Menos del 20% de los 10 mil 695 kilómetros cuadrados que tienen los municipios Siuna, Rosita y Bonanza está usándose para producir alimentos, coinciden los gobiernos locales.

La tendencia es que se aprovechará más suelo, pero de forma responsable, ahora que se promueve la producción de granos y todo lo que signifique consumo, desde el gobierno, las alcaldías y Voluntariados de las Naciones Unidas, VNU.


Feria alimentaria
En Rosita, municipio ubicado a 480 kilómetros al norte de Managua, el pasado 16 de octubre se celebró el día mundial de la alimentación con una feria en la que las comidas típicas fueron elaboradas con productos cultivados en el lugar.

Cientos de habitantes de Las Minas, que acudieron a esta feria, promovida por la VNU de Rosita, saborearon el exquisito rondón, gallopinto con coco, vigorón, quesillos, carnes de montes, verduras y frescos naturales.

Importante, según Neda Torres Harvey, de la VNU en Rosita, fue promover la buena alimentación y diversidad de la dieta con lo que produce la zona.

Torres dijo que en Las Minas se hace conciencia en las familias multiétnicas para que se dediquen a producir alimentos y aprovechen racionalmente sus recursos naturales, con el propósito de vencer el hambre, la desnutrición y la pobreza.

Sólo produciendo se alcanza el bienestar y el desarrollo en una comunidad y nación, recalcó la ingeniera Torres.


Benditas
Las comunidades que producen alimentos y no les hace falta deben considerarse benditas, ahora que éstos cada vez más aumentan sus costos y en consecuencia crece el número de personas hambrientas.

Según la FAO, la cifra de personas que padecen hambre crónica en el mundo, en 2007 aumentó en 75 millones, muy por encima de la estimado.

Este flagelo es atribuido al encarecimiento de los precios de los alimentos, cuyo origen se debe a las guerras, corrupción, encarecimiento del crudo, auge del biocombustible, factores cíclicos o temporales, adopción de restricciones y prohibiciones de exportación, especulación, turbulencia en los mercados de activos tradicionales, encarecimiento de fertilizantes y costo de transporte.