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Diez familias de escasos recursos económicos que habitan en el barrio Paz y Reconciliación del valle de Waswalí, donde la mayoría vivía en champas de plástico, hoy tienen una vivienda gracias al Colectivo de Mujeres de Matagalpa, que logró conseguir financiamiento y construir las nuevas casas.

Con juegos infantiles y cuentos, donde los principales autores eran los niños de la comunidad, fue inaugurado el proyecto de diez viviendas, siendo el costo de cada una de 6 mil 400 dólares, que ya les fueron entregadas a sus adjudicatarios.

José Bernard García, esposo de una de las beneficiarias, dio gracias porque su familia fue favorecida con una casa, y también agradeció al Colectivo de Mujeres de Matagalpa, organización femenina que tiene 22 años de trabajar por los derechos de las mujeres y la niñez matagalpina y ejecuta varios proyectos en el departamento, en beneficio de las personas de escasos recursos económicos.


Gracias a Colectivo de Mujeres de Matagalpa
García señaló que si no hubiera sido por el Colectivo de Mujeres de Matagalpa, muchas familias seguirían viviendo en champas de plástico, ya que hasta ese momento ningún organismo del gobierno nacional o local se había preocupado por ellas.

Doña Lucía García, una señora de más de 60 años, dijo que jamás pensó que viviría en una casa, ya que tenía varios años de vivir en una “vivienda” de plástico porque era lo más barato que podía comprar para cubrirse del agua, del sol y del viento. La casa que le dieron cuenta con cuartos, sala y letrina.

Al igual que doña Lucía y Bernard se expresaron otras beneficiarias del proyecto de viviendas, quienes ahora han dejado de vivir en champas.

Eva Molina, del Colectivo de Mujeres de Matagalpa, señaló que el proyecto fue posible gracias al financiamiento de la diputación Foral de Alaya, España, conocida como IZAN, que facilitó el dinero para que hoy diez familias de escasos recursos económicos de Matagalpa tengan una vivienda que preste las condiciones para vivir.


Proyecto de emergencia
Molina señaló que el proyecto nace después de las inundaciones del río Grande de Matagalpa, cuando 52 familias perdieron sus viviendas, por lo que elaboraron un proyecto de emergencia y lo presentaron a la diputación del gobierno vasco de Alaya, España, que tiene fondos para estas emergencias, y rápidamente fue aprobado, pero debido a problemas que había con los terrenos, se hizo un proceso de selección en el barrio Paz y Reconciliación, donde la gente tenía sus terrenos, lo que facilitó la ejecución del programa.