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Con la presencia de miles de feligreses en la Basílica Catedral de León, este viernes, monseñor César Bosco Vivas Robelo, Obispo de la Diócesis de León, inauguró a través de una solemne eucaristía el Segundo Sínodo Diocesano, que congregó durante tres días a obispos, sacerdotes, misioneros y decenas de religiosos procedentes de todo el país.

En la actividad estuvo presente monseñor Henryk Jozef Nowacki, representante del Vaticano en Nicaragua.

“El Sínodo es una experiencia de revitalización y entusiasmo misionero bajo la acción del Espíritu Santo, para que todos fielmente unidos a la Purísima Virgen María, nuestra madre y patrona, podamos ver realizados también ahora los pródigos de Pentecostés. Una sociedad humana sin amor es una especie de infierno que hace que el ser humano se endurezca en el mal y se convierta en mentiroso y hasta en homicida como el demonio”, expresó monseñor Vivas Robelo.

El primer encuentro religioso se desarrolló en 1926 durante el obispado de monseñor Nicolás Tiberino y Loáisiga. Desde ese tiempo hasta hoy, la Iglesia Católica ha analizado con detenimiento los distintos cambios sociales y principalmente las catástrofes naturales y humanas que han azotado a nuestro pueblo.

En este momento de crisis que atraviesa el país, monseñor César Bosco Vivas Robelo hizo un llamado a los nicaragüenses a reflexionar y evitar la violencia. “Si pecamos, por lo menos tengamos el coraje de arrepentirnos; si fallamos, tengamos la valentía de corregir los errores, de no aferrarnos a nuestros hierros. No creamos que lo que hicimos está bien hecho, tenemos que corregir lo que hemos hecho mal para poder recibir el perdón de Dios”, expresó el Obispo.

Agregó el prelado, que en un ambiente de paz y perdón debemos de unir fuerzas para encontrar el bien y la unidad nacional. “Es demasiado ya lo que se ha caminado en violencia y derramamiento de sangre. No podemos seguir cometiendo pecados que clamen venganza. Espero que este llamado llegue a los ciudadanos de todo el país, y a aquellos que no comparten nuestra fe cristiana”, enfatizó monseñor Vivas Robelo, al declarar por inaugurado el Segundo Sínodo Diocesano en el Occidente del país.