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La población caraceña ya está elaborando los altares para celebrar este próximo siete y ocho de diciembre La Purísima, con diferentes creaciones alusivas a La Virgen.

Los artistas elaboran los retablos con sus propias manos e inspiración en cada uno de los hogares de este departamento, con el propósito de escuchar el grito popular: “¿Quién causa tanta alegría?”, contestando los devotos de La Virgen: “¡La concepción de María!”.

Sus orígenes
La celebración de La Purísima en Nicaragua es la más arraigada y desbordante expresión de religiosidad popular nicaragüense, que surgió a principios del siglo XVIII en la Iglesia de San Francisco, en la ciudad de León.

Por su parte, el sacerdote Rafael Bermúdez, de la Parroquia Santiago, de Jinotepe, expresó a END que “La Gritería se celebra desde el siete de diciembre de 1930 y su origen fue en León, cuando en los hogares de esa ciudad la misma familia y amistades rezaban a la Inmaculada Concepción de María. Pero la fe y el fervor permitieron que esta tradición se expandiera por todo el territorio nacional. Posteriormente, ante la rogativa de que La Virgen orara por la situación dada en el Cerro Negro, se creó La Gritería Chiquita, para celebrarla todos los catorce de agosto”, comentó el guía espiritual.

Costumbre en Carazo
En la fresca y cafetalera ciudad de Jinotepe se acostumbra realizar una procesión donde se adorna una carroza con la imagen de La Virgen acompañada de niños vestidos de angelitos, que visita nueve barrios diferentes correspondiendo a los sectores más cercanos de la ciudad. Después se celebra una eucaristía y se reza la oración del novenario correspondiente a ese día.

Ingeniosos y
coloridos altares
El historiador y autodidacta, Juan Carlos Fajardo, habitante de Jinotepe, exteriorizó a EL NUEVO DIARIO que “las celebraciones a nivel nacional de La Gritería es producto de la herencia colonial. Eso lo podemos observar con los coloridos y bellos altares realizados a La Virgen en Granada y León. Mientras que en las ciudades de Carazo se hacen diferentes altares, se reparten golosinas y diversos brindes, a cambio de las canciones tradicionales que llegan a cantar a La Conchita”, manifestó a END el intelectual jinotepino.

Tradición se pierde
El maestro jubilado, Juan Carlos Fajardo, señaló que “la palabra brindes significa ofrendas que se dan a cambio de un favor recibido por La Virgen. Actualmente se ha perdido la tradición de regalar a los que entonan los cánticos, las canastitas y gorros hechos de cartulina, los alfajores, naranjas y limones con banderitas, cañas de azúcar, elotes, ayote en dulce y los nancites encurtidos. Debido a la situación económica que atraviesa el país se reponen los obsequios por granos básicos y artículos plásticos de uso diario”.

Es importante mencionar que en el mercado municipal de Jinotepe se cotizan las imágenes de La Virgen entre sesenta y setecientos córdobas, según el tamaño, y los brindes como las matracas los encontramos en 25 córdobas la docena; los pitos a cinco córdobas y los chischiles a veinte la docena.