Jorge Eduardo Arellano
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Las calles del municipio de Masaya se desbordaron de niños, adultos y adolescente, este siete de diciembre, en la tradicional Gritaría en celebración de la Concepción de María, y desde las cinco de la tarde se podía observa a la población haciendo largas filas para poder cantarle a la Virgen, y con su bolsos en la mano para guardar la gorra.

En Masaya, la población celebra con devoción la Gritería a la Virgen María; algunos la hacen por pagar una promesa, y otros por tradición. Doña María Ortega tiene más de 25 años de celebrar La Purísima. Señaló que es una tradición celebrar todos los siete de diciembre La Gritería, y contó que su virgen es una reliquia para la familia, porque tiene más de 100 años y fue traída desde España.

En tanto, la familia de Argentina Prado celebra La Gritería a la Virgen María, porque, asegura, la Virgen ha hecho muchos milagros a toda su familia. Uno de ellos fue que unas sobrinas no podían dar a luz, y aducen que gracias a la Virgen ellas han podido tener a sus hijos; también curó a un pariente que padecía cáncer, entre otros milagros más. Todos se sienten agradecidos con todas las maravillas que les ha otorgado la madre de Dios.

Al igual que las personas que celebran la gritaría, la población participante expresó que ellos salen a la calle para cantarle a la Virgen porque se siente muy agradecidos con ella.

Por otro lado, las instituciones del Estado también celebraron la gritería, pero días antes del siete de diciembre.

La Policía de Masaya no celebró La Purísima en su delegación, sino en el asilo de ancianos de este municipio.

“Nosotros decidimos hacerla aquí porque los ancianitos también tienen la necesidad de celebrar La Gritería”, dijo Ramón Lewis, segundo jefe de la Policía de Masaya.