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SAN CARLOS/RÍO SAN JUAN
Continúan las críticas contra el ataque reciente sufrido por tres ciudadanos nicaragüenses, quienes resultaron heridos, entre ellos un matrimonio que llevaba en brazos a sus tiernos hijos, cuando guardias costarricenses dispararon a mansalva contra el vehículo en el que viajaban rumbo a Los Chiles, en la vecina República de Costa Rica.

El sangriento hecho ocurrió pasadas las nueve de la noche del pasado jueves, al momento que ocho nicas, provenientes de la comunidad de la Esperanza No. 1, del departamento de Río San Juan, ingresaron a territorio costarricense por un punto ciego y abordaron el vehículo que los conducía hacia Los Chiles.

Aparentemente, los guardias ticos estaban a la “caza” de indocumentados, sobre la carretera cercana al cruce del sector conocido como El Combate, en la frontera norte de Los Chiles. Según los ocupantes del vehículo, no hubo ninguna señal de alto, y fueron sorprendidos por la lluvia de disparos que destrozaron los vidrios de las puertas.

Atónicos se vieron unos a otros y contemplaron la escena sangrienta. A Omar Crescencio Osorio Ponce, de 22 años, un disparo le impactó y destrozó la barbilla, mientras su esposa, María Auxiliadora Méndez Vargas, de 23 años, recibió un disparo en el cuello. La sangre bañó a sus pequeños hijos que llevaban en brazos: Yomar José (de casi dos años) y Marlyn Oneida (de 4 meses).

Carlos Castillo Álvarez, de 18 años, sufrió una herida leve en la parte superior del cuello, por lo que fue dado de alta después de ser atendido en un centro de salud. Su hermano, Everth, de 18 años, resultó ileso; igualmente Tony Vallejos Brenes, de 23. Los tres fueron deportados y entregados en Migración y Extranjería nicaragüense de San Carlos.

“Fue algo horrible”

Vallejos narró lo que para él “fue algo horrible”. A su juicio, la guardia tica no debió proceder de esa manera. “No hicieron señal de alto, nos dispararon a matar. Yo logré ver a cuatro guardias y dos de ellos dispararon contra nosotros”, afirmó.

El joven dijo que el grupo salió el jueves de la comunidad La Esperanza, e ingresaron a pie a territorio costarricense por el sector de Palo de Arco. “Habíamos caminado bastante y la pareja que cargaba a los niños iba cansada, por lo que decidimos hacer parada al vehículo que nos llevaba a Los Chiles, cuando nos dispararon”.

Según Vallejos, después de que los guardias dispararon, uno se acercó al conductor y preguntó por qué no se había detenido. El reclamo surgió de inmediato de parte del herido de gravedad: “Si ni siquiera hicieron un alto. No hubieran hecho esto”, refirió el joven.

Tony cuenta que los heridos fueron conducidos a un centro asistencial y a ellos los retuvieron.

“Nos interrogaron y a mí me dijeron que tenía que firmar una declaración, que era falsa, de lo contrario me encarcelaban. Pero yo no lo hice, les dije que lo hacía frente a mi abogado. Después, cuando llegaron unas autoridades, me escondieron”, narró Vallejos.

Guardias deben ser castigados
Para Tony, los guardias que cometieron el delito deben ser castigados, pero todo parece indicar que pretenden encubrirlos con las falsas declaraciones.

Everth, hermano de Carlos (herido), añadió que a él lo obligaron a firmar el papel, cuya declaración no se corresponde con los hechos sucedidos. “A mí me llevaron a un juicio con unas autoridades que llegaron”, apuntó.

Everth asegura que les quitaron las mochilas que cargaban, y a su hermano Carlos le robaron 25 mil colones y un reproductor de música.

Genoveva Ponce, quien es tía de Omar, dice que la pareja iba por primera vez a Costa Rica a trabajar en los cortes de café. “Querían reunir unos realitos para irse a San Pedro del Norte, de donde son ellos. Lo que me dijeron es que les dispararon cuando iban al raid en un vehículo, y los hirieron”.

Doña Genoveva abordó ayer una lancha en San Carlos y se dirigía a Los Chiles. “Voy a traer a la Auxiliadora y los chiquitos, y a ver si me permiten ver a mi sobrino que está en el Hospital de México. Me dijeron que lo operaron”, manifestó.

Para la señora “eso no puede quedarse así, porque dispararon a matarlos. Gracias a Dios que no le dieron en el sentido o en la cabeza”, afirmó.