Jorge Eduardo Arellano
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Especial para EL NUEVO DIARIO

Susurrando y sin despegar la vista del suelo, dijo: “Mire, amigó, yo viví seis años un calvario terrible con esa enfermedad que, por vergüenza, no me atendí a tiempo. Día y noche, el dolor y el frío eran insoportables, y, por el mal olor, sabía que me estaba pudriendo en vida. Gracias a Dios que el equipo de Salud Familiar y Comunitario vino a mi casa y me sacó de ese infierno. Por ellos estoy contando el cuento”, afirmó un paciente de 56 años, a quien un voraz condiloma le destruyó totalmente el pene. Su caso fue captado y atendido hace un mes por las visitas domiciliares que hiciera el equipo de salud a uno de los ocho sectores del municipio.

“Ese es uno de numerosos casos detectados desde agosto de 2008, cuando pusimos en marcha el Modelo de Salud Familiar y Comunitario, con el que acercamos los servicios de salud a la población”, afirmó la doctora Elba Esperanza González, Directora del municipio de Ocotal. “Para dar mayor y mejor cobertura dividimos el municipio en ocho Sectores, de tres y cuatro barrios cada uno. Cada sector es atendido por un Equipo de Salud Familiar, formado por un médico, dos enfermeras y un higienista, quienes trabajan en coordinación con la Red Comunitaria, integrada por brigadistas populares de salud, parteras, colaboradores voluntarios y organizaciones populares”, añadió.


Visitas casa a casa
Cada día se visitan de ocho a diez casas, trabajo algo dilatado, porque son visitas integrales en las que se registra la historia familiar, se brinda información sobre prevención, promoción de la salud y se da consulta médica si la familia la necesita. Con esta novedosa experiencia han encontrado mujeres que nunca se habían hecho un papanicolau, por desconocimiento o “por pena de ir donde un doctor a que le mire a una sus partes íntimas”, situación que están superando, porque las enfermeras, “de mujer a mujer” se los realizan en sus casas o en casas bases de sus barrios, acondicionadas por la Red Comunitaria.

El trabajo solidario del personal comunitario ha logrado reducir la presencia del dengue. “Aquí hemos andado casa por casa, mire, para que la gente se preocupe más por sus hogares, enseñándole cuáles son y dónde se producen las larvas, y cómo eliminarlas. La gente se ha unido y limpia más sus lugares. Ahora tenemos una atención que nunca habíamos visto, porque nadie es rechazado”, afirmó Nirvanakaya Flores, de 38 años, brigadista de salud del barrio Nuevo Amanecer, madre de tres hijos y contadora desempleada, quien dice llamarse así “porque mi papa leía mucha literatura de la India”.


Experiencias
Con la implementación de este modelo, dirigido por el Minsa con el acompañamiento de Pronicass/Usaid, han tenido experiencias conmovedoras, como el caso de Alejandro, enfermo mental de 48 años, quien tenía seis meses de estar encadenado en su casa; niños violentados, abandonados y hambrientos, y niñas de 13 años cuidando a hermanitos de dos y cuatro años, niños de 11 años que no asisten a clases y adultos analfabetas. “Todos esos casos --afirma la doctora González-- los reportamos a las instituciones pertinentes para que los atiendan, como el Mined y MiFamilia.

Según cálculos realizados, si continúan con el ritmo con que están trabajando, todos los hogares ocotaleanos habrán sido visitados entre abril y mayo de 2009. Esta encomiable tarea ha sido posible gracias a la disponibilidad y sensibilización de los y las integrantes de los Equipos de Salud Familiar. ¡Un ejemplo digno de imitar!