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Unos 30 productores de seis municipios de León y Chinandega preparan y almacenan alimentos para su hato, como principal mecanismo de enfrentamiento al verano. El programa aprendizaje es una técnica de conservación de forraje verde mediante fermentación (sin presencia de oxígeno) que garantiza la calidad nutritiva del pasto.

Ganaderos de las comarcas de Santo Tomás, Río Viejo y la Península de Cosigüina, en Chinandega, así como Rodeo Grande, Dulce Nombre de Jesús, en Somotillo, recibieron semilla de caña y asistencia técnica para el mejoramiento de pastos mezclados con leguminosas. Los implementos se preparan en enero, para enfrentar los meses más críticos del verano.

Raúl Terán, Jefe Zonal de Chinandega en el programa Occidente Ganadero, que ejecuta fondos de la Cuenta Reto del Milenio (CRM), dijo que el campesino utilizó “el guate”, porque es el alimento tradicional de nuestros antepasados, producto que debemos sustituir con las nuevas técnicas de mejoramiento de alimentación de verano, mejor conocido como “el gallopinto de las vacas”.

“El pasto puede ser de Tanzania, Bachearía, Marandù, Jaragua, Gamba, Taiwan, Kin Ghras, Camerún y Niéper, lo importante es que el excedente de pasto del invierno se almacene, conservando los nutrientes que contiene al momento de ensilar”, explicó el funcionario.

Al ensilarse se debe tener pasto verde en proporción de 70 por ciento, caña de azúcar 20 por ciento y hojas leguminosas en un 10 por ciento, majarlo en picadora y, compactarlo en capas de 50 centímetros. Al ensilaje se le puede agregar melaza en un proporción de tres a cinco por ciento por cada tonelada, y urea y minerales en igual proporción.

Entre las formas que se ensila el pasto en Nicaragua hay desde silos de trinchera, o tipo búnker, de montón o superficie, en bolsas, o el que más convenga a las necesidades de cada productor, recordando que las vacas que comen follaje de calidad entre 30 y 40 kilos por día, producirán terneros y leche de calidad.

Marvin Estrada, otro técnico zonal en el norte de Chinandega, explicó que la ganadería en Nicaragua actualmente no ha variado desde hace 50 años, porque el peso de una vaca de 450 kilos, baja a 370 en abril o mayo, pero además que perdió peso, no logró preñarse, lo cual refleja pérdida económica para el productor nacional.


Zona seca de León
Dolores Rivera alimentaba con “guate” a su ganado en verano. Ella inició su negocio con una vaca, sin embargo, una buena administración e inversiones a tiempo lograron que su ganado se multiplicara a 23. Dolores, productora del Valle de Los Zarzales, desconocía que el pasto se ensilaba y que había muchas formas de conservarlo.

“Nunca había visto un ensilaje, creo que invertiré en comprar el plástico, poner en práctica lo aprendido y lo guardaré en bolsas”, dijo confiada en que el conocimiento adquirido fuese provechoso para su futuro, porque las reses tendrán buen alimento y no peligrarán de padecer hambre.

Álvaro Gutiérrez, jefe de León Norte para el proyecto, realizó una gira de campo para mostrar las bondades del ensilaje.

Al otro lado del Valle, en Achuapa, Leopoldo Idiáquez construía su silo. “Corté esta mañana un cuarto de manzana, hice todo lo que los técnicos me indicaron, y el resultado es que tendré comida desde enero, para que mis animalitos den leche en todo el verano”, dijo entusiasmado.

Otras experiencias en la zona revelan que María Josefa Rugama cortó pasto conocido como Camerún, y tras invertir siete mil córdobas, completó siete mil 481 kilos de comida, a un costo de 1.05 córdobas cada kilo.

Lucas Mejía Cardoza, cortó mil 300 varas cuadradas de pasto, prestó a sus compañeros del núcleo tres picadoras, invirtió dos mil 346 córdobas y el producto final fue de tres mil 763 kilos, es decir, a 0.62 córdobas cada kilo de comida.