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CARAZO

La ciudad de Diriamba, ubicada a 42 kilómetros al sur de la capital, el pasado lunes festejó en el municipio de Dolores, el tradicional “tope” de San Sebastián, Santiago y San Marcos.

Como todos los años, los feligreses esperan con ansias todos los 19 de enero, apreciándose en la festividad cómo los promesantes van de rodillas, vendados o bailando con la espalda hacia atrás (viendo al santo) para “pagar promesa” al soldado mártir.

Las imágenes, después de encontrarse, retornan a la cuna del Güegüence, escoltados por cientos de promesantes y seguidores de esta actividad religiosa para dirigirse a la enramada del mayordomo, que este año es don Silvio Mendieta, quien repartió almuerzo a todas las personas que llegaron a la casa comunal La Cachorra.


Bailes tradicionales
Además, acompañan esta procesión los bailes tradicionales de Diriamba, el Güegüence, El viejo y la vieja, inditas del huacal, el gigante, el toro huaco y el baile aparecidas o húngaras.

Todas estas danzas, bailadas con ritmo, son ejecutadas por diversos grupos en Dolores y Diriamba, que gozan de un clima fresco que ayuda a la visita de personas que provienen de otros departamentos o bien turistas que llegan para la ocasión.


Celebración ya es tricentenaria
En Diriamba se manifiesta el espíritu religioso durante la celebración de las fiestas patronales en honor a San Sebastián, que apareció frente a las costas del océano Pacífico en el balneario La Boquita, hace más de 300 años, según se afirma.

San Sebastián, (soldado), nació en el año 288, en la ciudad de Carbona de la Galia, ayudó en esa época a los cristianos perseguidos y a liberar a los que habían sido capturados.

La imagen de San Sebastián es de regular tamaño, representa un cuerpo delgado, atado de un madero y de pie, con los brazos amarrados hacia atrás y cubierto con una sola toalla, descalzo y con la mirada dirigida hacia el cielo.

Sus creyentes anualmente le colocan cintas alrededor de la imagen, en señal de agradecimiento.


Juegos pirotécnicos
Por la noche, en las afueras de la basílica de Diriamba, el pueblo caraceño se deslumbró en esta ocasión con los destellos de los juegos de pólvora, que auspiciaron los mayordomos Silvio Mendieta padre e hijo, ambos también apadrinaron a la media noche una serenata a Guachan, en su templo

Octava será el 27
Como parte de estas festividades, para el 27 de enero está programada la octava y para eso, doña Xiomara Mendieta, como dice el refrán popular, echará la casa por la ventana, con juegos de pólvora en el parque central de Diriamba.

Es importante mencionar que por la renuncia inesperada de la patrona de Guachán, doña Xiomara Mendienta, quien en año 2007, fue la mayordoma, esta vez salvó la campana al patrono de los diriambinos.

Ella recibe año con año a los dueños de carretas que llegan el 17 de enero a la comunidad de San Antonio a dejar leña y accesorios para las fiestas de San Sebastián