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EL VIEJO

El alcalde de El Viejo, Alcides Moradel, cuestionado por presuntos actos de corrupción en su primer período, ratificó el despido de doce trabajadores de la comuna, todos militantes sandinistas, entre los que se encuentran varios jefes de áreas.

El edil, quien lució una banda estilo presidencial cuando asumió el cargo, dijo que los ex funcionarios despedidos son responsables de la difícil situación económica por la que atraviesa la comuna, que según él, adeuda 18.5 millones de córdobas en los últimos dos años a varios acreedores.

Agregó que no reintegrará a los despedidos, porque a su criterio no tienen capacidad profesional para laborar bajo su administración, debido a que son causantes del desorden administrativo, y aplicó la Ley 502 de Carrera Municipal, para cesantearlos, aduciendo que ocuparon cargos de confianza en la anterior administración de Germán Muñoz Moncada.

Admitió que la administración anterior realizó varias obras de progreso, pero criticó la contratación de 155 trabajadores permanentes y 87 contratados, que suman una planilla de 900 mil córdobas, lo que su a su juicio es una carga difícil de mantener.

En cuanto al nombramiento de su esposa, Julia Bertha Baca, en la Dirección de Relaciones con la Comunidad, dijo que está en prueba, al igual que el liberal Luis Machado, Javier Sequeira, Diego Urcuyo (mimado del diputado del “bananazo”) Marcelino García Quiroz y Martha Guardado, entre otros.


¿Es nepotismo que haya nombrado a su esposa en un cargo de dirección?
Podría ser, respondió Moradel.