Francisco Mendoza S.
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Un importante proyecto de desarrollo integral está ejecutando la Organización para el Desarrollo Económico y Social (Odesar) en el municipio de El Tuma-La Dalia, que beneficia a las comunidades de Sonora, El Naranjo, San Joaquín, El Consuelo y La Empresa, proyecto que es financiado por la Fundación “Felipe Rinaldí” y el gobierno de Navarra, España.

El proyecto contempla la autoconstrucción de viviendas, producción y medio ambiente, salud, educación, asistencia técnica, organización y participación ciudadana, aspecto sobre los cuales trabaja Odesar en cada una de las comunidades para mejorar las condiciones de vida de las familias beneficiadas.

Unas 150 familias de estas comunidades y la red de mujeres “La Esperanza”, están participando directamente en esta iniciativa, desarrollando sus capacidades para mejorar en todos los aspectos, la red de mujeres es una organización conocida en La Dalia por el trabajo que realiza en apoyo a mujeres, niños y niñas que sufren violencia y otro tipo de maltratos, así como por su gestión en pro de la salud sexual y reproductiva de las mujeres en las comunidades.

28 casas en primera fase

En la primera fase se construyeron 28 viviendas con el modelo autoconstrucción, que consiste en brindar el material necesario para cada casa, previa organización de grupos beneficiarios que aportan la mano de obra; la vivienda al final es entregada a la familia, pero legalizada a nombre de la mujer.

Letrinas y cocinas

Odesar no sólo entrega la vivienda a cada familia, sino también letrinas y cocinas ahorradoras de leña, contribuyendo así a la protección del medio ambiente, disminuyendo los efectos negativos de la defecación al aire libre y la contaminación de las fuentes de agua. Hasta el momento se ha apoyado a 71 familias con letrinas y 55 con cocinas, así como cinco biodigestores.

Luisa Sobalvarro, líder de la comunidad de La Empresa, dijo que gracias al esfuerzo que han realizado y al apoyo recibido de Odesar, ahora pueden gozar de una vivienda digna y una comunidad más limpia y organizada con mayores expectativas de desarrollo, lejos quedaron aquellos tiempos en que vivían en campamentos en las fincas cafetaleras.

A través del componente de medio ambiente y producción, 260 familias han logrado una mayor diversificación agrícola y pecuaria de sus parcelas, alcanzando más valor económico en las unidades de producción, asegurando la alimentación a través del patio e ingresos por la venta de excedentes,
El proyecto, gracias al esfuerzo de las comunidades, logró impulsar un programa de becas, apoyó con material didáctico a Preescolares y construyeron otro en el lugar conocido como Polo Yale.