Jorge Eduardo Arellano
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Representantes de la Alcaldía de Masaya, junto a líderes comunales, miembros de organismos sociales y población en general, efectuaron recientemente el Cabildo Municipal 2007 con el objetivo de presentar, aprobar o modificar el anteproyecto del presupuesto 2008, el cual será utilizado para gastos corrientes e inversiones que hará la comuna en esta ciudad.

El ingeniero Orlando Noguera, Alcalde de Masaya, durante su intervención, manifestó que todo el equipo que intervino en la elaboración del anteproyecto lo hizo con base en la Ley del Régimen Presupuestario y de varias consultas previas que realizaron en distintos puntos del municipio. No obstante, aclaró que a pesar que la Alcaldía realiza el presupuesto, es la población la que lo aprobará con base en sus necesidades.

Asimismo, destacó que los masayas deben ser realistas y estar conscientes de que no todos pueden ser beneficiados, debido a que los ingresos monetarios que percibe la comuna, las ayudas y las donaciones, no son suficientes para solventar todas las carencias que existen a nivel municipal.

Pagando deudas
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“Además, recuerden que este gobierno comunal del presupuesto 2008, también debe dejar pequeñas partidas para pagar deudas adquiridas por otros gobiernos municipales (…); y otro aspecto que debemos superar para mejorar la entrada de ingresos, es ganarnos la confianza de ustedes, que se perdió durante administraciones pasadas”, destacó Noguera, justificando la insuficiencia de recursos para satisfacer a todos los pobladores (más de cien mil habitantes).

Sin embargo, pese a estas aclaraciones, una de las cosas que más molestó a los ciudadanos de Masaya presentes en el cabildo, fue la distribución desigual entre la zona urbana y la rural, designándosele al primer sector una partida presupuestaria del 84 por ciento, y al segundo, tan sólo el 16 por ciento.

“Está clara la desproporcionalidad que existe en este anteproyecto de presupuesto, que en mi opinión se realizó a pasos galopantes, pues si hablamos de las consultas previas, éstas se efectuaron en un lapso de una o dos semanas. Un error que se refleja en la inexistente representación de este pueblo en ese presupuesto”, expresó el señor Alejandro Muñoz, líder comunal, refiriéndose a las inconsistencias del anteproyecto.

Por su parte, Noguera explicó que si existía una desigualdad se debía a que el 70 por ciento de la población pertenece al casco urbano, y tan sólo un 30 por ciento al casco rural, “por lo tanto, la inversión para mejoras es sumamente relativa”.

Pobladores se quejan
Otra de las quejas que señalaron los pobladores, es que a pesar de que anualmente se designa del presupuesto dinero para mejorar la infraestructura vial y el adoquinado de calles, así como la introducción de aguas negras en barrios donde no hay; muchas veces quedan en el olvido o se les da un mal manejo, debido a que a la ciudadanía no se le permite supervisarlos, y mucho menos garantizar la culminación de éstos.

Rigoberto Ortiz, miembro del Consejo del Poder Ciudadano del barrio San José, fue uno de los tantos pobladores que manifestaron su inconformidad con el anteproyecto, así como del actuar del Alcalde en su administración, “pues para mí ha dejado mucho que desear, porque a pesar de ser un gobierno sandinista, esta administración ha mostrado ser muy capitalista y despreocupada por los pobres”.

Y tras un rosario de quejas, demandas e inconformidades, hubo quienes al ver sus comunidades incluidas en el anteproyecto, agradecieron a los miembros de la Alcaldía, no sin antes pedirles que sean serios y cumplidos.

A esta actividad se le suma una próxima que se realizará a finales de diciembre, donde de forma definitiva se aprobará el presupuesto 2008, por el Concejo Municipal de la Alcaldía de Masaya. De ser aprobado el propuesto en este cabildo, el dos por ciento será para educación, un seis por ciento para vivienda, y el dos por ciento para producción.

El resto se distribuiría de la siguiente manera: un 16 por ciento para infraestructura de servicios, el cuatro por ciento para entretenimiento, un nueve por ciento para turismo y el 61 por ciento para infraestructura vial.