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LAS MINAS

Los techos y forros de plásticos negros, además del corazón partido que dejó el devastador huracán “Félix” hace 19 meses, poco a poco están desapareciendo en las comunidades indígenas miskitas de la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, observándose la reconstrucción en la zona afectada y recobrándose en el núcleo familiar un ambiente de esperanzas en vivir de forma digna y segura.

Un bloque de esas comunidades que resultaron destrozadas por el meteoro y que gracias al apoyo de la cooperación internacional se han levantado de las ruinas para rehacer sus vidas colectivas es en Sipbaa, que significa Sangay Laya, Iltara, Panua, Butku, Auya Tara y Auhya Pigny, comunidades miskitas asentadas en el norte de Puerto Cabezas.

En estas seis comunidades el Fondo Mundial para la Naturaleza, con el apoyo del Ministerio Británico para el Desarrollo Internacional, concluyeron un proyecto de reconstrucción de 100 viviendas seguras, pero también prepararon técnicamente a hombres y mujeres para que puedan aprovechar sus recursos naturales de forma racional.

Una de las actividades que aprovechan las comunidades es el aprovechamiento forestal con planes de sostenibilidad en la extracción y aprovechamiento de la madera caída.

Comunidades responden

Los comunitarios agradecen el apoyo recibido y destacan su compromiso para la reconstrucción. ‘’estamos convencidos que el proyecto ha sido un éxito, porque las comunidades han respondido y se ven beneficiadas”, sostiene Mateo Campos, líder de Butku.

Russell Coleman, Director de la Secretaría de Infraestructura del Gobierno Regional del Atlántico Norte, dijo que el apoyo facilitado por WWF y DFID, es fundamental para mejorar las condiciones de vida de poco más de dos mil personas de la etnia miskita.

Spencer Ortiz, representante de WWF en Nicaragua, subrayó: “Nuestra visita era para evaluar el progreso y ver el cumplimiento de las metas establecidas. En este caso WWF apoyado por una organización local con grandes capacidades como Masangni cumple con sus objetivos, en cuanto a la construcción de 100 viviendas y en la rehabilitación de 300 hectáreas de cultivos, bajo distintas estrategias se lograron extraer más de 250 mil pies de madera destinado para la comercialización”.

Mientras tanto, Amanda Burns, funcionaria del DFID, quien viajó desde Londres para evaluar el cierre del proyecto manifestó, “he visitado estas comunidades donde nuevamente nace la esperanza, luego del paso del Huracán Félix.